Frau Ava

Nacida en la segunda mitad del siglo XI, m. en 1127 en Melk (Austria). No se conoce nada de la vida de esta mujer, cuyo nombre nos es revelado solamente al final del poema Vida de Jesús (v.), escrito en alto alemán; la obra, así se dice en él, es obra de Ava, madre de dos hijos, uno de los cuales ha muerto.

Se la ha identificado, con gran verosimilitud, con una «reclusa» Ava, de la que hablan los anales del con­vento de Melk; y se ha súpuesto que sus hijos fueron monjes y que habían colabo­rado en el libro de la madre; por ello se ha querido ver en uno al poeta Heinrich von Melk.

Si la poetisa fue, en efecto, la «reclusa», la fecha de su obra se habría de colocar entre los años 1120 y 1125. Se le atribuyen también otras obras, entre las cua­les cabe mencionar: Juan Bautista (v. Le­yenda de Juan Bautista), El Anticristo (v.) y El juicio universal.

V. M. Villa

William Austin

Nacido en Lunnenburg (Massachusetts), el 2 de marzo de 1778, m. en Charlestown el 27 de junio de 1841.

Con­siguió el título de «bachelor of Arts» en Harvard, en 1798, donde leyó después las obras filosóficas de Rousseau, estudió leyes en Londres en los años 1802 y 1803, después de haber ganado el dinero necesario como maestro de escuela y capellán en la fragata «Constitution» de los Estados Unidos.

Ad­quirió una amplia práctica legal en Char­lestown y fue elegido senador por el estado de Massachusetts. Hombre de convicciones apasionadas y carente de todo freno en la manifestación de sus propios sentimientos, se batió una vez en duelo a causa de su ataque público contra el general Simón Elliot.

Escribió un relato, Peter Rugg, el hombre perdido (v.), que tiene una estrecha analogía con Rip van Winkle (v.) de Wash­ington Irving, y que ofrece más riqueza de imaginación y de originalidad que todas las obras narrativas americanas anteriores. Humorismo y misticismo, y no pocos ras­gos de moral puritana son las caracterís­ticas de sus escritos.

Entre su restante pro­ducción, destacan: Cartas desde Londres [Letters from London, 1804]; Ensayo sobre la humanidad de Jesucristo [Essay on the Human Character of Jesús Christ, 1807]; cinco narraciones aparecidas en los perió­dicos New England Galaxy (1824-27), New England Magazine (1831) y American Monthly Magazine.

L. R. Lind

Auseklis

Llamado también Mikus Krogzemju, n. el 18 de septiembre de 1850 en Ungurpils Sipolo (Letonia), m. el 6 de fe­brero de 1879 en Petrogrado, es el más ori­ginal y lleno de fantasía de los poetas del renacimiento nacional letón.

Formado en Valka, en el seminario pedagógico fundado y dirigido por J. Cimze — conocido cultivador del canto coral—, extrajo de aquel clima idealista inspiración para sus sueños patrióticos y sus fantasías en torno a un mitoló­gico pasado nacional. Terminados sus estu­dios en 1871, se dedicó a la enseñanza.

En 1873 lanzó su primer volumen de poesías, entre las que figura el famoso canto báquico Trímpula (v.). Pero a causa de sus ideas innovadoras encontró mucha hostilidad en el ambiente conservador del mundo cultu­ral, y ello le impulsó a trasladarse a Petro­grado, como profesor de un colegio de en­señanza privada.

Antes de que se publicara su segundo volumen de poesías enfermó de fiebre tifoidea, a consecuencia de cuya en­fermedad murió en plena juventud. Tras­ladado a su patria, fue sepultado en Aloja, su predilecto lugar de infancia.

M. Rasupe

Décimo Magno Ausonio

Nacido en Burdigala (Burdeos) hacia el 310 d. de C., m. en la misma ciudad, probablemente en 393. Poeta latino-cristiano de la Galia, más que un poeta cristiano fue un cristiano poeta.

Mejor dicho, no siempre se entonan en él de un modo perfecto la profesión religiosa y la poética, si pensamos en alguna de sus obras, por ejemplo, un centón nupcial (v. Poemas), bastante inmoral.

De todos modos, no concibió la poesía en función de la fe, como lo hizo su carísimo discípulo San Pau­lino, obispo de Nola. Sabemos que Ausonio no comprendió la vocación de Paulino hacia un cristianismo integral, y trató de des­truirla: lo demuestran tres epístolas en ver­so, y dos, en respuesta, de Paulino.

Pero la experiencia de su vida lo inclinaba a tal incomprensión. Ausonio conoció cargos, honores y, sobre todo, cortes. En su ciudad natal fue estudiante, y más tarde profesor de re­tórica. Pero de Burdigala pasó a Tréveris, corte imperial, para ser preceptor de Gra­ciano, y en aquella ciudad se abrió ante él la carrera política.

Prefecto de las Galias bajo Valentiniano I (no se distinguió de un modo especial, antes bien, fue puesto a su lado su propio hijo, acaso más dotado para tal cargo), y fue luego cónsul bajo Gracia­no I en 379. Carrera afortunada y esencial­mente honorífica: la fama de Ausonio daba lustre al Imperio, y el Imperio proporcionaba a Ausonio un más amplio pedestal.

Todo acabó cuan­do fue muerto su antiguo discípulo. Enton­ces volvió Ausonio al estudio y a la poesía en Burdigala. De sus misiones oficiales le que­daron un poemita, Mosela, en honor a la ciudad de Tréveris, y una colección de ver­sos, Bissula, que toma nombre de una pri­sionera suya de guerra.

Las restantes obras tienen valor sobre todo como testimonio de la religiosidad del poeta (así un idilio, el I, que es una plegaria pascual; una plegaria de la mañana, del poema La efemérides [v.], sobre el desarrollo de una jornada; los Parentalia, en memoria de sus padres; la Commemoratio professorum Burdigalensium, en recuerdo de los colegiales del Es­tudio de Burdigala); o como testimonio de su época: cartas, epigramas, idilios.

Para terminar, Ausonio quiso ser poeta, y algunas ve­ces lo consiguió. Pero sobre todo el amor hacia la poesía lo sustrajo del desorden del mundo que le rodeaba en la decadencia del Imperio. Esta serenidad suya es la impronta que mejor lo define.

M. De Benedetti

Jane Austen

Nacido el 16 de diciembre de 1775 en Steventon (Hampshire), m. el 18 de julio de 1817 en Winchester.

Hija del párroco de Steventon, pasó toda la vida en­tre las paredes domésticas, así es que los episodios de su vida son los comunes a toda la familia: estancias más o menos largas en Bath, en Londres, en Southampton, en Chawton, junto a Alton; muerto el padre a principios de 1805, el ambiente familiar, reducido a una viuda y a hijas solteras, se contrajo, ya que el círculo de amistades quedó limitado a señoras que se encontra­ban en circunstancias semejantes.

Jane era la última de cinco hermanos y hermanas: los hermanos habían abandonado la casa para servir en la Marina; tras la muerte de la mujer de Edward (octubre de 1808), Jane, junto con su hermana predilecta Casandra, se encargó de la educación de una nidada de sobrinos, porque Edward tuvo once, en­tre niños y niñas; Jane era incansable en sus invenciones para entretener a los niños.

El sobrino de Austen y su primer biógrafo, James Edward Austen-Leigh, anota: «Es sor­prendente cómo pudo escribir sus novelas, ya que no había en casa un gabinete donde pudiera retirarse sola y gran parte de su obra tuvo que realizarse en la sala común, a merced de todo género de interrupciones casuales.

Se preocupaba mucho de que su ocupación no fuera sospechada por los cria­dos o los visitantes o cualquiera en general que no fueran las personas de la familia.» El deseo de entretener al círculo familiar fue el primer móvil que la impulsó a escri­bir: compuso así esbozos burlescos, un pe­queño volumen de relatos en forma epis­tolar (Love and Friendhip), y también en forma epistolar, puesta en boga por S. Richardson, la novela (hoy perdida) Elinor and Marianne (anterior a 1796), que des­pués fue refundida en forma narrativa en Juicio y sentimiento (v.).

En este período debió escribir también otro relato en forma epistolar, Lady Susan. Orgullo y prejuicio (v.), que se titulaba en su primera redac­ción First Impression, fue iniciado en 1796, rechazado por un editor en 1797 y revisado antes de la publicación, que no tuvo lugar hasta 1813.

En 1797-98 escribió La abadía de Northanger (v.), que preparó para la impresión en 1803; pero no vio la luz hasta 1818. Desanimada al no encontrar editor, había dejado de escribir cuando la acepta­ción de Sense and Sensibility (que fue pu­blicado en 1811) y de Pride and Prejudice, la estimuló de nuevo a trabajar; así fueron compuestas El parque Mansfield (v.), pu­blicada en 1814, y Emma (v.), escrita entre 1814 y 1815 y publicada en 1816.

Esta no­vela, dedicada al príncipe regente, provocó un curioso intercambio de cartas entre Austen y el bibliotecario del regente, el reverendo J. S. Clarke, que dio a Austen la sugerencia de escribir una novela histórica inspirada en los episodios de la Casa reinante (la su­gerencia fue acogida de forma burlesca).

En verano u otoño de 1815 comenzó Per­suasión (v.), que fue impresa en 1818, junto con Northanger Abbey. Su última obra, que en el ambiente familiar era conocida con el título de Sanditon, fue escrita en los últi­mos seis meses de su vida y quedó incom­pleta (no fue editada hasta 1925).

En mar­zo de 1817 sus condiciones de salud (pade­cía de tuberculosis) empeoraron y en mayo se trasladó con su hermana Casandra a Win­chester para recurrir a la ciencia de un conocido médico; allí murió. Lady Susan y The Watsons (fragmentos) fueron publi­cados por J. E. Austen-Leigh en la segunda edición de su Memoir of J. A. (1871.)

Aun­que Walter Scott hiciera una recensión fa­vorable de Emma en la Quaterly Review, el éxito de Austen durante su vida fue muy mo­desto; pocas de sus novelas alcanzaron la segunda edición. Sólo a partir de 1890 se fueron multiplicando las biografías y las críticas encomiásticas que hicieron desco­llar el arte clásico de Austen, para representar con sobrios y a menudo maliciosos rasgos el pequeño mundo provinciano en que pasó su vida monótona y breve.

Un poco rígida, «perpendicular», pero no exenta de atrac­tivo, de lenguaje mordaz, pero tierna de corazón, esta escritora aristocrática siente toda la aversión de una criatura exquisita­mente razonable contra todo lo desorbitado, lo desordenado, agitado, exuberante, arro­llador. La lección que puede deducirse de sus obras, como de las de Addison o del doctor Johnson, es sustancialmente ésta: se­guid la razón.

M. Praz