Fábulas y Cuentos Poéticos, Friedrich von Hagedorn

[Versuch poetischer Fabeln und Erzáhlungen]. Colección de fábulas, anéc­dotas, epigramas y cuentos de Friedrich von Hagedorn (1708-1754), uno de los ma­yores poetas del rococó alemán. El primer volumen fué publicado en 1738, el segundo en 1750. Casi todos ellos son tomados de Esopo, Fedro, La Fontaine y otros fabulis­tas franceses e italianos, y de clásicos in­gleses: el propio autor indica la fuente de que está tomada cada composición. Aunque el autor se formase bajo el influjo de Pope y de Prior, la atmósfera general y el tono dominante son los de las fábulas de La Fontaine. Típica, por su tono rococó, es la tendencia al «Witz», que a menudo se re­suelve en fáciles sentencias morales. No en vano fue Hagedorn en alemania el inicia­dor de la anacreóntica dieciochesca. Tam­bién la galantería ocupa en las fábulas y en los cuentos una importancia de primer orden. Nos encontramos con mujeres ladi­nas que burlan a maridos celosos; y no fal­ta la coreografía pastoril con Dafnis, Ama­rilis y Filis. La alegría y el amor juvenil no rebasan tampoco ciertos límites genéri­cos y una gracia convencional. Pero han de tenerse en cuenta las condiciones de la literatura alemana en la primera mitad del siglo XVIII, en la que hasta las simples cortesías formales tenían el valor de una conquista. En la fabulística alemana, Ha­gedorn es uno de los primeros autores que supieron tratar con garbo los hallazgos bur­lescos y componer en verso una sátira fina con ironía mesurada a la vez que con di­vertidos virtuosismos verbales. El vocabu­lario es elegante, los versos fluidos y lige­ros, las rimas puras, y la exposición agra­dable; como ejemplos de creación literaria llena de gracia discursiva y de aguda sim­plicidad, algunas de estas composiciones han resistido al tiempo: en las antologías escolares alemanas no faltan nunca.

W. Sznarbachowski

Fábulas y Poesías Varias, Rafael García Goyena Gastelú

Obra del ecuatoriano Rafael García Goyena Gastelú (1776-1823), publicada por vez primera en Guatemala en 1836, y reeditada en 1859 y 1892. Existe también una edición madrileña cuidada por Batres Jáuregui, impresa en 1894. En el Ecuador se editaron incluidas en el libro Biografías olvidadas de Modesto Chávez Franco (Guayaquil, Imp. Municipal, 1940). De las treinta y dos fábulas que contiene el libro, quizá merecen citarse, por lo bien logradas, «Los fueros jumentiles», «El mulo, el potrillo y la picaza», «Los perros», «Eso­po y el escarabajo», etc. Los versos de Gar­cía Goyena son fáciles y armoniosos y cum­plen su objetivo de enseñar, criticando con humor a las personas y a las cosas de su ambiente y de su época. Las fábulas de García Goyena son americanas en su esen­cia. Su naturaleza está presente allí, sin­gularmente la guatemalteca, que el autor tanto sintió gracias a sus años de vivir en la capital centroamericana. Con justo de­recho algunas de estas fábulas figuran en todas las antologías de la poesía americana como algo de lo que sobresalió en el pro­ceso literario del siglo XVIII.

J. Guerrero

Fabulas Morales, Giovanni Meli

Estas fábulas, en dialecto siciliano, fueron escritas por Giovanni Meli (1740-1815) en los últimos años de su vida y publicadas, en parte, después de su muerte, con otras poesías. En ellas, animales y pájaros de todo género (y en ello estriba la originalidad sobresaliente de esta pequeña obra de arte, incluso cuando deriva de fuentes conocidísimas) asumen inclinaciones, pensamientos y caracteres particularmente setecentistas. Tanto es así que, al leer, se olvida el lector de que se trata de animales, y se tiene la completa ilusión de encontrarse en pleno siglo XVIII en Sicilia, viendo desfilar ante sus ojos to­das las calamidades, las falsedades, las hi­pocresías de aquella sociedad corrompida, que el poeta analiza y fustiga con mano enguantada, pero que, después de cada uno de sus golpes, deja señalada con verdugones indelebles. Al ingenio amable y a la fina sátira de estas fábulas corresponde la sencillez de la forma, que se hace más acce­sible por el uso de un dialecto genuino que sabe a fuentes montañesas y suaves frescu­ras primaverales.

A. Di Giovanni

Fábulas y Cuentos, Christian Fürchtegott Gellert

[Fabeln und Erzáhlungen]. Volumen de fábu­las de Christian Fürchtegott Gellert (1715- 1769), aparecido en 1746. Primeramente tuvo dificultades para encontrar editor, luego se multiplicó en numerosas ediciones con di­versas adiciones y correcciones, y en se­guida fué traducido a las principales len­guas europeas. Ya Breitinger, en 1740, valo­rizó este género poético y desde comienzos del siglo habíanse ya iniciado traducciones de los fabulistas antiguos y de los moder­nos franceses, La Motte y La Fontaine. Ge­llert puede decirse que imitó a La Fon­taine, pero transformando su tono y su contenido en la pura lengua burguesa ale­mana. Él mismo indica de dónde tomó sus fábulas, pero las cuatro quintas partes de ellas, pudieran calificarse de originales, aun­que no fuera más que por su afán de que­rer conservar la verosimilitud, y por el hecho de que pocas tratan solamente de animales, diferenciándose, por tanto, del modelo. La sátira benévola, no demasiado punzante, se dirige a personas de todas las categorías, sobre todo a los hipócritas de toda especie.

La moral que trata el autor de deducir, es una moral a veces teológico- religiosa, a veces indiferente y racionalista, a veces sabia o acomodaticia, y, o bien está puesta en boca de algún personaje, o bien va a modo de conclusión al final de la fá­bula; raramente se deja que el lector la deduzca. Graciosísima es la fábula titulada «El país de los tartamudos», país en el que todos cojean y tartamudean y en el que, por lo mismo, juzgan desgraciado al hombre normal que anda derecho y habla expe­dito: «el hábito hace hermoso al error». Otra fábula famosa es la del perro mori­bundo que se lamenta ante el amigo de morir por haber tomado demasiadas medi­cinas y sólo piensa en el hueso escondido, en el gran tesoro que quiere que su amigo le desentierre y le traiga. Hay otra para los optimistas: «El viajero», que ruega en vano a Júpiter para que haga cesar el mal tiempo y, como no es atendido, blasfema, pero un bandido le sorprende en el bosque y, de no ser por la lluvia que hace desviar el golpe, le hubiese matado. ¡Bendita sea la lluvia! La popularidad de Gellert se debe sobre todo a su gran sencillez. Su vuelo no es nunca demasiado alto ni demasiado atre­vido, jamás tiene un pensamiento oculto: es el poeta de la vida cotidiana, tan cara al siglo de Lessing y de Klopstock; es ade­más el luterano ortodoxo, observante, lleno de escrúpulos de todo género.

G. F. Ajroldi

Fabulas y Cuentos, Lorenzo Pignotti

[Favole e novelle]. Conocida colección de com­posiciones, por lo general jocosas, de Lorenzo Pignotti (1739-1812), publicadas en Pisa en 1782. La alegre vena del fabulista, uno de los mayores que tuvo jamás Italia, se explayó en describir la sociedad toscana de la época del Gran Duque Pietro Leopol­do; no se trata de composiciones aptas para suscitar interés en los niños por medio de la narración de casos entre animales o per­sonajes míticos, sino de figuraciones simbó­licas e irónicas de la vida de los podero­sos, de los ricos y de los pedantes. Mostran­do en un hábil prefacio que se ha propuesto expresar en forma personal un patrimonio que pertenecía a La Fontaine y a otros extranjeros (del mismo modo que ellos ha­bían dirigido sus miradas al mundo de Fe­dro y de los antiguos), el autor da a en­tender la libertad de su inspiración precisa­mente en sus juicios, sonrientes y precisos, que ofrece de los males y de los defectos de su tiempo. La observación benévola, pero aguda, no excluye en él el interés por lo íntimo de una sociedad, más allá de toda apariencia; la substancial seriedad de su obra de moralista explica el modo cómo presenta situaciones y personajes.

Así, en la «Luciérnaga», que intenta anteponerse a la estrella, y en la «Calabaza», que después de haberse arrastrado tanto consigue elevarse, el autor ataca la ignorancia y la va­nidad de muchos de sus contemporáneos. Ágil y lleno de cordura es «El ratón er­mitaño», que está tranquilo y engorda: en esta fábula, el autor, en forma autobiográ­fica, al relato de la abuela añade una cáus­tica observación suya acerca de los religio­sos a los que en vano la prudente anciana intenta corregir con una reprensión. Entre los Cuentos, escritos en versos juguetones y sagaces, los mejores son «El afeite» y «La descripción anatómica del corazón de una mujer galante». Ofrece notable interés para los autores extranjeros (a este propósito véase también «La tumba de Shakespeare» en versos libres) «La sombra de Pope», poemita que iba unido a la primera edición de la obra; en él, Pignotti muestra, aunque en una forma mitológica y a veces compli­cada, su admiración por el poeta de quien había de imitar después el Rizo robado (v.) en su poema heroicocómico La trenza re­galada, publicado en Florencia en 1808.

C. Cordié

Las fábulas, desde su primera institución esópica, se han reducido a pequeñas sátiras sin mordacidad, o a meros juegos de inge­nio, esto es, semejanzas o cuentecitos agra­dables, y algo instructivos para los hom­bres maduros. (Leopardi)