El Patio, Hermanos Álvarez Quintero

Comedia en dos actos y en prosa de los hermanos Serafín (1871-1938) y Joaquín (1874-1944) Álvarez Quintero, estrenada en 1900. La comedia no tiene trama—a menos que se quiera llamar tra­ma él altercado amoroso entre Carmen y Pepe Romero — y toda su eficacia teatral y artística deriva de los cuadritos de vida sevillana que se suceden con un ritmo ya apremiante, ya lento, como la atmósfera estival de la siesta sevillana, en el patio de la casa de don Tomás.

Debido a la inter­vención de típicos vendedores ambulantes sevillanos la comedia recuerda el Huerte- cillo (v.) de Carlo Goldoni y no es imposi­ble que los dos. comediógrafos sevillanos se inspiraran, aunque remotamente, en esa obra.

A. R. Ferrarin

WALTER BENJAMIN, LA CLARIVIDENCIA DE UN MARXISTA

Claudia Kalász (guión)

Detlef Jesgarz (iniciador y realizador técnico)

Walter Benjamin

Experiencia en tiempos sombríos

Podcast (54 minutos): https://niemandsland. Contrabanda.org/2023/12

Una producción de Niemandsland RadioArt. ©Barcelona 2023

Erfahung in finsteren Zeiten

Eine Produktion von Niemandsland RadioArt. ©Barcelona 2024 Bubok Editorial, 2024, 123 pp.

Podcast (53 Minuten): https://archive.org/download/20240805-niemands-land/20240805-Niemands_Land.mp3

por Anna Rossell

No es fácil encontrar palabras para describir la impagable iniciativa de Claudia Kalász y Detlef Jesgarz. Kalász (Mönchengladbach —Alemania—, 1953), filósofa, filóloga alemana y traductora, residente en Cataluña desde hace años; Jesgarz (programa «Niemandsland» de Contrabanda FM (Barcelona) y autor del libro Contrabanda FM: una radio libre en un mundo poco libre, iniciador del proyecto sobre Benjamin y realizador técnico. Lo que nos regalan es impagable por numerosas razones: porque nos acercan a Walter Benjamin, un pensador de enorme calado, por el modo en que lo hacen y por el momento en que lo hacen.

Huelga decir que no es tarea sencilla presentar a Walter Benjamin, que nos ha legado una ingente obra, en un podcast de algo menos de una hora. Y precisamente porque no lo es resulta tan meritorio. La idea, el texto y la dirección son de Kalász y Jesgarz. Ambos trabajaron en estricta colaboración en un proceso casi artesanal y el producto radiofónico es fruto de un continuo intercambio. Quiero subrayar el exquisito acierto tanto en la estructura de la puesta en escena radiofónica (los capítulos elegidos) como en la selección de los textos de toda índole, porque todo ello apunta al mismo claro objetivo: rememorar el pensamiento esencial de Benjamin y hacerlo en un momento en que su clarividencia, expuesta en sus tesis ya en los años veinte y treinta del siglo pasado, se nos revela como una profecía cada vez más perfilada y amenazadora. El trabajo de Kalász y Jesgarz es una condensación muy depurada, exquisita, que en su brevedad sabe transmitir pensamiento y vida del filósofo, ensayista y crítico literario excepcional de la República de Weimar. Por lo demás la ejecución es un trabajo coral: son muchas voces las que intervienen en la grabación de los comentarios, las citas, anunciando los capítulos o ejerciendo de cronista. El podcast constituye un mosaico, que por su naturaleza, a base de su composición a partir de piezas de diversa procedencia, hace emerger un mundo poliédrico: el de la vida y la obra de Walter Benjamin.

A nadie puede escapársele que Benjamin fue un visionario, pero un visionario racional y racionalizador: su concepto y su imagen de la Historia (sus tesis Sobre el concepto de historia, la afirmación «Hay que fundamentar el concepto de progreso directamente en la idea de catástrofe. El hecho de que todo siga igual es la catástrofe misma […]», el nexo absolutamente original que estableció entre el mesianismo de la Cábala y el materialismo histórico y la incisiva relación entre pasado, presente y futuro (entre recuerdo y memoria como constelación simultánea a la que se refiere como dialéctica en suspenso e imagen dialéctica). La amplitud y apertura de mente del filósofo se reflejan en el paradójico espectro de sus vínculos personales e intereses intelectuales y atestiguan el vanguardismo de un pensamiento que en su tiempo — que hoy conserva flagrante actualidad— sentó las bases de un nuevo materialismo histórico, en especial para la teoría del arte (La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica). La penetrante visión de Benjamin alcanzó a ver relaciones inesperadas para un marxista, enormemente fecundas: las figuras que Baudelaire en sus Fleurs du Mal —el flaneur, la prostituta, el trapero— como alegorías del capitalismo (Benjamin, Pasajes / Passagen). De su vanguardismo radical y experimental, que a menudo bebía de fuentes del pasado (las alegorías de la muerte del pintor barroco español Juan de Valdés o el socialista utópico Fourier, al que consideró un visionario del siglo XIX), dan fe tanto el hecho de que su trabajo de habilitación sobre el Origen del drama barroco alemán fuera rechazado por los expertos académicos por «opacidad objetiva» como que un pensador de su talla fuera relativamente desconocido en su tiempo, a pesar de que escritos suyos ya hubieran sido publicados en medios importantes.

El resultado es una pieza de radioteatro llevado a cabo con rigor filológico que no tiene desperdicio. El formato elegido contribuye al objetivo perseguido: tanto la diversidad de voces —en algunos momentos superpuestas— que da a entender realidades biográficas, como la multiplicidad y extrema diversidad de relaciones del pensador, así como los sonidos, que contribuyen a contextualizar lugar y tiempo, contribuyen a que forma y fondo se entrelacen y complementen.

La actualidad y vigencia del legado de Benjamin, la advertencia de la amenaza del fascismo, se subrayan al final con la mezcla de voces de los líderes de partidos actuales de la ultraderecha en el mundo. El libreto va acompañado de una introducción explicativa de Claudia Kalász, las correspondientes notas a pie de página así como de una relación de los textos citados y de las fuentes musicales y sonoras, y de la correspondiente bibliografía en español y en alemán.  

© Anna Rossell
(Filóloga alemana, escritora, poeta, crítica literaria y gestora cultural)
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Parisina, Hjalmar Bergman

Se titula también Parisina un drama en tres actos, de Hjalmar Bergman (1883-1931), estrenado en los primeros años del siglo XX. Hjalmar Bergman es, entre los escritores suecos de este siglo, el más fecundo y más dotado de fantasía.

Los temas de sus libros y de sus comedias son casi exclusivamente suecos; no hay que olvidar, empero, que debutó con un trabajo sobre Savonarola y que conocía Italia. Algunos años después del Savonarola publicó e hizo representar Parisina, drama que vuelve a llevar a las tablas los nombres de las familias Este y Malatesta.

En esta obra Bergman ha que­rido pintar la vida multicolor del Renaci­miento italiano; pero el drama no es vivo, sus personajes no pasan de marionetas. El autor ha tenido el mal gusto de repetir exactamente la misma situación del canto dantesco de Francesca da Rimini (v.), en el momento en que ella y Pablo leen la historia de Lancelot (v.); Parisina y Hugo leen la historia de Tristán e Isolda, pero la escena es la misma; solamente falta en ella el soplo de la pasión.

Es fácil compa­rar este drama con la tragedia de D’Annunzio, pero la comparación lo hace pa­recer aún más pobre y frío.

A. Ahnfelt

Papel Periódico Ilustrado, Alberto Urdaneta

Perió­dico colombiano fundado y dirigido por Alberto Urdaneta (1845-1887), cuyo primer número apareció en Bogotá el 6 de agosto de 1881. La publicación, de periodicidad quincenal, dejó de aparecer en abril de 1887.

La revista «estimuló el amor al estudio de la historia nacional — dice cierto críti­co —, de la arqueología, de la etnografía y de las bellas artes; hizo conocer innumera­bles retratos y biografías de personalidades oriundas de Colombia y otros países del nuevo hemisferio; divulgó valiosos docu­mentos históricos, que de otra manera ha­brían permanecido indefinidamente inédi­tos». En ella colaboraron Rufino J. Cuervo, Jorge Isaacs, Saturnino Vergara, etc.

J. M. Pérez de Ayala

Papel Periódico de la Ciudad de Santafé de Bogotá, Manuel del Socorro Rodríguez de la Victoria

Periódico colom­biano fundado en 1791 por don Manuel del Socorro Rodríguez de la Victoria (1758-1819), que hay que considerarlo como el primer periódico colombiano qué merezca tal nombre.

Con excepción del primer nú­mero del Papel Periódico que salió el miér­coles 9 de febrero de 1791, todos los demás aparecían los viernes, y cada uno constaba invariablemente de ocho páginas en octavo, pocas veces con distintos tipos de letras en el mismo número. El último que salió fue el 265, aparecido el 6 de enero de 1797.

El periódico de Rodríguez parece inspirado en el Papel Periódico de la Havana, cuyo primer número salió el 24 de octubre de 1790, bajo la dirección del capitán Diego de la. Barrera. En sus seis años de existencia sólo tuvo una interrupción de seis meses, del nú­mero 85, que salió el 5 de octubre de 1792, hasta el 19 de abril de 1793, «por un casual incidente relativo a la imprenta».

Desde este número, que fue el 86, comenzó a imprimirse en la imprenta «Patriótica», que había establecido el precursor Anto­nio Nariño Álvarez en la plazuela de la iglesia de San Carlos. Los números ante­riores se imprimieron en la imprenta de Antonio Espinosa de los Monteros.

El Papel Periódico de Santafé, según José M.a Samper Agudelo, «microscópica y sencilla expresión de la filantropía y’ el espíritu pro­gresista del inolvidable bibliotecario de Santa Fe, fue, por decirlo así, el reflejo y el facsímile de la vida colonial. Se sentía vagamente, la aspiración del progreso, esti­mulada por dos o tres virreyes de espíritu elevado, sobre todo por el ilustre Ezpeleta, y tal aspiración trataba de manifestarse de algún modo.

Pero en realidad el Papel Pe­riódico representaba un esfuerzo individual y no un anhelo colectivo. Allí faltaba el soplo social; y la vida, la animación y las palpitaciones del embrión de patria que se estaba formando. Sirvió apenas para hacer algunas publicaciones estadísticas, amén de las oficiales, y para estimular un tanto a los aficionados a la literatura, pues el estilo frío y prosaico de don Manuel del Socorro y su mediano talento, no podían ser muy eficaces colaboradores para su buena vo­luntad».

J. M. Pérez De Ayala