La Guerra Gaucha, Leopoldo Lugones

Evocación épica en prosa de la guerra sostenida por monto­neras y republiquetas contra los ejércitos españoles que operaron en el Alto Perú y en Salta desde 1814 a 1818, publicada en 1905 por el poeta y polígrafo argentino Leopoldo Lugones (1874-1938). Es una sucesión de veintidós episodios novelescos, de con­cepto y fondo histórico, carente de fechas y nombres y con raras determinaciones geo­gráficas, por haber sido anónima la guerra gaucha como todas las grandes resistencias nacionales, a pesar de que la historia men­cione los nombres de algunos de sus obscu­ros caudillos. Un solo nombre aparece en estas narraciones y es el de Güemes, el cau­dillo salteño, salvador de la independencia en el norte del territorio argentino, y de quien Lugones hizo el numen simbólico de la. guerra gaucha en el último capítulo. To­dos son relatos de combates heroicos, bár­baras proezas, horrores y sacrificios (títulos como «Estreno», «Alerta», «Sorpresa», «Ju­ramento», «Castigo», «Carga», «A muerte», «Vado», «Vivac», «Artillería», «Táctica», «Al rastro», «Chasque», «Dianas», «Talión», etc.) sugieren la materia evocada, alternando con algún fugaz cuadro de costumbres (tal un alegre «velatorio del angelito» en «Baile», concluido trágicamente en una escena de saqueo y violación y un combate a muerte, y la riña de gallos en «Jarana», descripción de un jolgorio de la montonera). Descrip­ciones fuertemente coloridas del cielo y del paisaje encuadran los episodios guerreros. El autor usó muchos vocablos criollos e in­dígenas, términos castizos desusados y neo­logismos verbales de su invención: estos accidentes, junto al acentuado barroquismo del estilo hacen abigarrada y de lectura di­fícil la prosa de La guerra gaucha, libro ciertamente original y vigoroso.

R. F. Giusti

La Guerra de las Vísperas Sicilianas, Michele Amari

[Guerra del Vespro siciliano]. Esta obra vio la luz por vez primera en 1842, en Palermo, con el título Un período de las historias sicilianas del siglo XIII [Un periodo delle istorie siciliane del secolo XIII]; pero el copioso material inédito en­contrado en Francia obligó al autor Michele Amari (1806-1889) a activar la edición parisiense de 1843 con el nuevo título. Mientras hasta entonces era opinión común­mente acreditada entre los investigadores que las Vísperas fueron obra de una vasta conjuración de elementos de la aristocracia siciliana de acuerdo con Pedro de Aragón, Amari demostró que «fue un tumulto al cual dio ocasión la insolencia de los domi­nadores, y originó y dio fuerza la condi­ción social y política de un pueblo ni acos­tumbrado ni dispuesto a soportar una do­minación tiránica y extranjera», y que a su pueblo y no a sus potentados, Sicilia debe esta revolución que en el siglo XIII la salvó de la vergüenza final… y del ani­quilamiento».

Y mientras que anteriormen­te la historia «se detenía en el caso de las Vísperas o todo lo más en el cambio de dinastía a que dio lugar», Amari siguió los complejos acontecimientos de la guerra has­ta la paz de Caltabellotta, que sancionaba el reconocimiento de la nueva dinastía ara­gonesa en Sicilia. En la edad de las revo­luciones nacionales y de la formación de los Estados liberales representativos, Amari vio en la revolución de las Vísperas la fuer­za que, «manteniéndose fuerte y victoriosa al terminar la guerra, legó al porvenir una gran tradición y un estado político que menguó muchísimo la autoridad real» y preparó la nueva era. «Esta tradición, estas franquicias resistieron a un siglo de anar­quía feudal y a los tres siglos de domina­ción española; duraron todo el siglo dieci­ocho, y gran parte del diecinueve», y educaron a la generación liberal que las recogió y las encaminó hacia la formación de la unidad nacional. La ardiente aspiración del generoso isleño a la independencia de su patria calienta y vivifica el material erudito, y la narración gana con ello una vi­vacidad y claridad de exposición que ex­plican el éxito de esta obra, éxito no al­canzado por ninguna otra obra histórica del siglo XIX. Ya en vida del autor obtuvo esta obra el calificativo de clásica, siendo revisada por él por lo menos en nueve edi­ciones, cada una de las cuales marca un visible progreso sobre las precedentes.

G. Franceschini

La Guerra de los Curas, Carlo Porta

[La güera di pret]. Largo fragmento en dialecto milanés de un poema burlesco en sextinas de Carlo Porta (1776-1821), que había de tener cuatro partes, y que quedó interrumpido por la muerte del poeta. La jocosa actitud que guía esta composición de una intensa sátira contra el mundo clerical, se difunde por el conjunto con la jocundidad de un género tradicional: el heroico cómico, al cual el dialecto añade la viveza de una burla claramente relacionada con el ambiente y la época del autor. Después de las invocaciones de pragmática a la guerra santa y al poema de los breviarios, de los platos, de las migajas y todos los suculentos man­jares, Porta presenta una buena serie de curas golosos y sucios, y a pesar de todo, en conjunto, unos pobres diablos como tan­tos más.

La fiesta de San Lorenzo, en un lugar a cuatro pasos de la ciudad los ha reunido en alegre francachela en honor del santo «asado en las parrillas». Fray Mansueto se propone hacer carrera en el episcopado; don Tadeo piensa en lo seguro y sus negocios; otros, como don Beroaldo, don Giampaolo Maria y don Lucrecio se proponen tragar cuanto se les ponga por delante, mientras don Carbones, suspendido en sus sagradas funciones, anda de un lado a otro en busca de misas, funerales y bo­das para ganar dinero. En cambio, don Fructuoso es un buen hombre caritativo y respetado del pueblo, verdadero mirlo blan­co entre sus colegas. Después de esta espe­cie de introducción orquestal, el poema se pone a narrar con detalle la atrevida y lastimosa suerte del pobre abate Ovina, un buenazo víctima de la envidia de sus co­legas, y de su dilecta y fidelísima manceba. Y en esto se trunca la narración, en la cual Porta confirma una vez más sus cualidades de satírico mordaz y vivacísimo, excepcio­nalmente pintoresco, y de poeta de franca humanidad.

C. Cordié

La Guerra de los Judíos, Flavio Josefo

Obra en siete libros de Flavio Josefo (37-97 aprox. d. de C.) so­bre la guerra de los romanos contra los judíos realizada por Vespasiano y Tito y terminada con la destrucción de Jerusalén (71 d. de C.). El primer libro y parte del segundo, de manera algo desigual y to­mando de varias fuentes, resumen la historia judía desde los Macabeos hasta que estalló aquella guerra. El relato de ésta está fundado en el conocimiento directo del autor. En efecto, él había ejercido un alto mando, pero, ya por incapacidad, ya por indecisión, se había enajenado el áni­mo de sus hombres y no había podido oponerse seriamente a Vespasiano, quien le tuvo asediado en Yotapata. Se rindió y conducido ante Vespasiano, tomando una actitud de profeta, predijo al general ro­mano su próxima proclamación para em­perador; esto le valió un trato más blando y, cuando la profecía se realizó, la libe­ración. Todo esto es narrado con minuciosi­dad por Josefo, en cuyo relato predomina el intento de defender a los judíos; quiere demostrar que la guerra fue provocada sólo por unos cuantos fanáticos, mientras el pueblo y las personas principales estaban todos por la paz. Así, mientras hacía un buen servicio a los romanos y a su país, se lo hacía a sí mismo; al encomio de los Flavios y a la defensa propia acompaña una acerba crítica de sus propios enemigos (el primero, entre éstos, Juan de Giscala), los cuales lo habían declarado traidor. A pe­sar de esta tendenciosidad, la obra tiene mucho valor porque Josefo se valió, al escribirla, entre el 75 y el 79, de las noticias que él mismo había recogido ya durante la guerra en el campo romano, y de los do­cumentos oficiales; por esto su información es excelente. La participación del escritor en los hechos, así como el elemento auto­biográfico dan además a la narración gran vivacidad y prontitud, al paso que no le faltan los procedimientos que la técnica historiográfica ofrecía para embellecer el relato (discursos, digresiones, descripciones, etc.). La obra agradó tanto a Tito que él mismo ordenó su publicación: Josefo se propuso en seguida hacerse el historiador de su patria y comenzó las Antigüedades judaicas (v.). [Trad. de Juan A. G. Larra- ya (Barcelona, 1953)].

A. Passerini

Guerra de la Independencia de los Estados Unidos de América, Carlo Botta

Obra de Carlo Botta (1776-1837), publicada en París en 1809, y revisada en Milán, en 1819. Un copioso material que le había proporcionado Lafayette (cartas topográfi­cas, diarios, opúsculos americanos, ingleses y franceses), conversaciones mantenidas con testigos oculares, proporcionaron a Botta el material de los catorce libros de su historia. Escogido aquel tema por capricho de lite­rato, era natural que la obra del historia­dor se resintiese de ello, hasta el punto de parecer pobre de significado y anacrónica con respecto al progreso conseguido en los estudios históricos de su tiempo. Botta, sin embargo, restauraba, en el purismo de la forma, valores nacionales en oposición al abstracto cosmopolitismo del siglo que mo­ría; por esto agradó su obra y suscitó entu­siasmo, a pesar de cierto carácter retórico derivado de la historiografía humanística que él intentaba restaurar. Porque en la obra de Botta «el fin moralizador está pre­sente no sólo en los detalles, sino en el plan general de la obra, que es una especie de alegoría, en la cual los revolucionarios de América son presentados como reproche para los revolucionarios franceses, y J. Wa­shington como vituperio hacia Napoleón, tan aborrecido por Botta» (Croce).

G. Franceschini