La Guerra de los Judíos, Flavio Josefo

Obra en siete libros de Flavio Josefo (37-97 aprox. d. de C.) so­bre la guerra de los romanos contra los judíos realizada por Vespasiano y Tito y terminada con la destrucción de Jerusalén (71 d. de C.). El primer libro y parte del segundo, de manera algo desigual y to­mando de varias fuentes, resumen la historia judía desde los Macabeos hasta que estalló aquella guerra. El relato de ésta está fundado en el conocimiento directo del autor. En efecto, él había ejercido un alto mando, pero, ya por incapacidad, ya por indecisión, se había enajenado el áni­mo de sus hombres y no había podido oponerse seriamente a Vespasiano, quien le tuvo asediado en Yotapata. Se rindió y conducido ante Vespasiano, tomando una actitud de profeta, predijo al general ro­mano su próxima proclamación para em­perador; esto le valió un trato más blando y, cuando la profecía se realizó, la libe­ración. Todo esto es narrado con minuciosi­dad por Josefo, en cuyo relato predomina el intento de defender a los judíos; quiere demostrar que la guerra fue provocada sólo por unos cuantos fanáticos, mientras el pueblo y las personas principales estaban todos por la paz. Así, mientras hacía un buen servicio a los romanos y a su país, se lo hacía a sí mismo; al encomio de los Flavios y a la defensa propia acompaña una acerba crítica de sus propios enemigos (el primero, entre éstos, Juan de Giscala), los cuales lo habían declarado traidor. A pe­sar de esta tendenciosidad, la obra tiene mucho valor porque Josefo se valió, al escribirla, entre el 75 y el 79, de las noticias que él mismo había recogido ya durante la guerra en el campo romano, y de los do­cumentos oficiales; por esto su información es excelente. La participación del escritor en los hechos, así como el elemento auto­biográfico dan además a la narración gran vivacidad y prontitud, al paso que no le faltan los procedimientos que la técnica historiográfica ofrecía para embellecer el relato (discursos, digresiones, descripciones, etc.). La obra agradó tanto a Tito que él mismo ordenó su publicación: Josefo se propuso en seguida hacerse el historiador de su patria y comenzó las Antigüedades judaicas (v.). [Trad. de Juan A. G. Larra- ya (Barcelona, 1953)].

A. Passerini