El Libro de la Pintura, Karel van Mander

[Het Schilder-Boeck]. Obra teórica del pintor, poeta e historiógrafo flamenco Karel van Mander (1548-1606), publicada en Alkmaar en 1604, y corregida y aumentada en 1618 en Amsterdam. El título completo de la obra es El libro de la pintura, en el que por vez primera son demostrados en diversas par­tes a la juventud deseosa de instruirse los fundamentos de la noble pintura libre. (Het Schilder-Boek waerin voorerst de leerlstige Jeught den gront der edele vrye Schilderkonst in verschenyden deelen wort woorgedragen).

Se compone de seis libros: el primero sobre los principios fundamentales de la pintura (el dibujo, las proporciones, la invención y composición, la representación de efectos, el paisaje, los pájaros y otros animales, los paños, el colorido, etc.). Le siguen tres libros de historia. En ellos se habla de la historia del arte antiguo según Plinio y los pintores italianos; el autor se basa en ese respecto en Vasari, del cual compendia las principales monografías desde Cimabue al propio Vasari, aumentando las más breves con las vidas de los pintores de finales del siglo XVI y principios del XVII; para estos últimos recurre a su experiencia personal, debida a su permanencia en Italia desde 1573 a 1577. Es muy importante el cuarto libro, que trata de los pintores flamencos y alemanes desde Van Eyck a los contemporáneos de Van Mander. También aquí, naturalmente, Vasari es el modelo indirecto al que el autor se refiere; son del máximo interés las noticias sobre la pintura holandesa coetánea. El quinto libro contiene una exposición de las Metamorfosis (v.) de Ovidio, «La Biblia de los pintores»: en ella se reducen a fórmulas simples los caracteres del poema según la tendencia retórica típica en el «manierismo» holandés de los romanistas.

El último libro contiene un sumario de simbolismos antiguos y de la mitología del arte. La obra de Mander carece de verdadera unidad interna, por la complejidad del material tratado en ella; el poema didáctico está formado esencialmente sobre razonamientos ya conocidos en tiempos de Alberti, pero desarrollados más en sentido «Manierista» y fundiéndose con ellos ideas de Vasari y deLlomazzo. Con todo, el Libro de la pintura tiene una verdadera originalidad. Y es además importante por ser el primero (a lo menos del que se tienen noticias seguras) en valorizar la pintura alemana y flamenca; con Van Mander se diseña por primera vez la concepción de una pintura nacional nórdica con una precisa y justificada valorización de Durero y Holbein.

H. Saebernhuner

El Libro de la Pasión, Gerhart Hauptmann

[Das Buch der Leidenschaft]. Novela autobiográfica en forma de diario, del escritor alemán Gerhart Hauptmann (1862-1946), publicada en 1930. El problema que halla en dos largos volúmenes su planteamiento y solución es la crisis del amor conyugal; problema viví­simo hacia fines del siglo pasado y particu­larmente sentido por el autor, cuando aban­donó, después de mucha repugnancia a hacerlo, a su primera esposa, la cual le había dado tres hijos, había compartido con él los peores momentos de su vida y le había ayudado desde que eran novios, in­cluso pecuniariamente, para fundar un nue­vo hogar y una nueva familia con otra compañera. Aquí las dos mujeres están re­presentadas respectivamente por las dos figuras de Melitta y Anya, nombres que corresponden a las dos esposas de Hauptman; pero el carácter de la obra es de­masiado autobiográfico para que no interese más como documento sobre la vida del autor que como obra de arte.

Con todo, la desavenencia conyugal es representada en todas sus particularidades, con una minucio­sidad de análisis que en algunos momentos acaba por hastiar. Pero más todavía que en su prolijidad, el defecto capital de la obra radica en su mismo origen, en su oscilación continua entre la creación de la fantasía y la autobiografía. De ellas se origina una insistencia sobre un solo estado de ánimo, que al final, a pesar de todos sus cuidados de artista consumado, no puede menos de fatigar. El hallazgo más original de la obra es la proposición de una vida conyugal entre tres, hecha empero con tal seriedad que no debe ser tomada con ironía. No parece sino que el autor se lamente de no ser mormón. Hauptmann no se dio cuenta de la ingenui­dad de su propuesta, de la cual nos repugna no tanto la parte física como la espiritual. ¿Cómo puede un hombre de profundo sentimiento y de corazón sincero vivir espiri­tualmente con dos almas diversas y, en muchos sentidos, opuestas? He aquí el punto que el autor no ha conseguido aclarar.

Tam­bién la solución aparece aquí naturalmente con la fundación de un nuevo hogar, pero procede una vez más casi de lo exterior. Hauptmann parece sugerir que si un hom­bre hace traición a su esposa y esto le causa a ella un dolor infinito, no siempre es culpa de él; a veces es la fatalidad lo que le impulsa a aquella situación. Y aquí, por encima de las posibilidades de la vo­luntad humana, vuelve a la superficie el innato pesimismo de Hauptmann. Sin em­bargo, en cuanto obra de arte, esta novela queda como una autobiografía ligeramente falseada, y con tal riqueza de detalles que la hace descender algunas veces al nivel de una crónica personal.

R. Paoli

Libro de la Orden de Caballería, Ramón Lhill

[Libre de l’Ordre de Cavalleria]. Opúsculo de Ramón Llull (1233-1315?), que ha sido objeto de varias ediciones, entre otras en el vol. I de las «Obres Completes» de la Comisión Editora de Palma de Ma­llorca. Se ignora el año de su composición. El P. M. Batllori lo data hacia 1275.

El Libre de l’Ordre de Cavalleria está dividido en siete partes, por analogía con los siete planetas que, según Llull, rigen los cuerpos terrenales, y va precedido de una breve introducción novelesca, escrita con la gracia con que Llull solía componer estos peque­ños cuadros introductorios. Los principios fundamentales de este opúsculo son los mismos de todas las obras medievales que han tratado de la misión de la caballería, y pueden reducirse a estos objetos: defensa de la fe cristiana, conservación de la tierra del señor, mantenimiento de la justicia, y amparo de viudas, huérfanos y personas desvalidas. A estas funciones Llull añade otras secundarias, como el gobierno de la tierra, el ejercicio de oficios reales, la guarda de caminos, etc. La obra luliana trata, además, de la educación cristiana del ca­ballero, de la ceremonia de recibir las ar­mas, del simbolismo de éstas y del honor en que debe ser tenida la caballería. El Libre de l’Ordre de Cavalleria está escrito con la vehemencia peculiar de Ramón Llull, y en él se hace aplicación de su lógica.

Presta más atención que otras obras ante­riores a los aspectos políticos y sociales de la caballería, si bien en esto queda por bajo del título 21 de la Segunda Partida de Al­fonso el Sabio, más ordenado y minucioso en este aspecto que el opúsculo luliano. Se conserva de éste una antigua traducción francesa que sirvió de original a la ver­sión inglesa hecha por el célebre tipógrafo William Caxton. A través de ella el Libre de l’Ordre de Cavalleria se divulgó e in­fluyó en la Inglaterra del período isabelino.

P. Bohigas

El Libro de la Naturaleza, Konrad von Megenberg

[Das Buch der Natur]. Obra enciclopédica com­puesta en alemán medieval, entre 1340- 1350, por Konrad von Megenberg (hacia 1310-1374). Sobre la base del Opus de na­tura rerum in XX libros distributum (1233 a 1248), de Thomas de Cantiprato (1201- 1261/80), describe en ocho capítulos la na­turaleza de las cosas, y principalmente de los hombres, del cielo y de los planetas, de los animales, de los árboles, de las hier­bas, de las piedras preciosas, de los metales nobles y de las fuentes milagrosas. Como en todos los libros medievales de su género, también aquí a la ciencia de la naturaleza se le da un significado moral, porque se intercalan comentarios acerca de la vida de las diversas clases sociales de la época.

M. Praz

El Libro de la Oración Común, Anónimo

[The Book of Common Prayer]. Es el libro litúrgico oficial de la Iglesia anglicana, uno de los primeros documentos que muestran el carácter explícitamente protestante que asume la Reforma anglicana desde Enri­que VIII. A la muerte de este soberano (1543), adquirió preponderancia la corriente radical para la reforma eclesiástica, cuya figura más eminente era el arzobispo Thomas Cranmer. Bajo su presidencia, una co­misión compiló el Libro de la oración común, cuya primera versión fue impuesta por ley parlamentaria en 1549.

Se compone de 14 partes, en las que hay oraciones, fragmentos de la Sagrada Escritura que han de leerse en las fiestas eclesiásticas, y las fórmulas para la administración de los Sacramentos; es en esta parte sobre todo donde aparece la distancia que separa el Prayer Book de la liturgia y del dogma de la Iglesia católica; está particularmente cambiada la parte esencial que se refiere al sacrificio de la Misa, punto central de la lucha entre el protestantismo y el catoli­cismo. Hubo quien intentó interpretar en sentido católico muchos puntos del libro; por ello se creyó oportuno revisarlo, pi­diendo consejo incluso a los reformadores extranjeros, y de aquí resultó la edición de 1552. En ella (las partes son esta vez 21), las modificaciones afectan a los pasajes que tenían, a los oídos de los reformadores, el sonido sospechoso de las ceremonias de la vieja Iglesia; se suprimió, por ejemplo, en la Misa, la conmemoración de los vivos, se suprimió la mención del altar y se redujo a la mínima expresión el rito de la admi­nistración de la Comunión.

Después del pe­ríodo de María Tudor, Isabel volvió a la segunda edición del Player Book, que se publicó con pocas alteraciones. Bajo los, reinados de los Estuardo se hicieron en la obra modificaciones insignificantes, y la edición que todavía hoy se usa es la orde­nada por el Acta de Uniformidad del 1662. Las revisiones que fueron propuestas a la aprobación parlamentaria en 1927 y, des­pués, en 1928, fueron rechazadas por la Cámara de los Comunes.

A. Castelli