Libro Ilustrado de mi Adolescencia, Justinus Kerner

[Das Bilderbuch aus meiner Knabenzeit]. Memorias de Justinus Kerner (1786-1862), publicadas en 1849. Se trata de impresiones y de acontecimientos de los primeros dieciocho años de la vida del poeta. En breves capítulos son anotados, con agudeza y fino espíritu de observación, hechos y sentimientos del ambiente fami­liar al autor. La Revolución francesa es vi­vida a través del entusiasmo de su hermano Jorge, que huye a pie a París y escapa por un milagro de la guillotina, y a través de los comentarios de las pequeñas ciudades wurtemburguesas, donde Justino pasó su infancia. Interesantes son las primeras experiencias personales de sueños premonito­rios (v. La vidente de Prévost), las curas de un médico brownista y más tarde el inte­rés por los locos, cuando Kerner trabajaba en una pañería cerca del manicomio; como también el florecer de los primeros brotes poéticos durante su ingrata labor, de la que el poeta Conz de Tubinga le liberó, con­venciendo a la familia de que le dejasen estudiar medicina. La narración está hecha por cuadros sueltos, y como dice el prefa­cio, carece de pretensiones literarias; quiere ser «verdad» más que «poesía». Sin em­bargo, el delicado sentimiento romántico de Kerner — que tantas veces se expresa en su poético modo de sentir y de vivir — vi­bra en cada frase.

G. F. Ajroldi

El Libro de Urizen, William Blake

[The Bock of Vrizen]. Es el cuarto de los siete libros proféticos de William Blake (1757-1827) com­puesto en 1794. Urizen es el «padre de los Celos».

Representa la concesión ortodoxa de la divinidad contra la que se rebela Blake. Y el mito del Libro de Urizen es un intento para explicar y aquilatar la idea popular que pretende saber por qué el demonio es venerado como un dios por la humanidad engañada y fracasada. Todo el mal proviene de la afirmación individualista de Urizen, cuyo egoísmo quebranta la uni­dad eterna: el tenebroso poder de Urizen, vana sombra de horror surgida de la eter­nidad, ha superado el genio poético uni­versal, el espíritu Infinito y Eterno, hacién­dolo caer en innúmeras diversidades de fenómenos: «separó uno tras otro los vien­tos, midió espacio con espacio… creó mon­tañas desoladas, azotadas por el vendaval sombrío…». Nutridas por su abandonada crueldad «surgieron formas de bestia, de pájaro, pez, serpiente, y elemento, combustión, tempestad, vapor y nube». Una estri­dente trompa gritó: «¿Por qué, seres eternos queréis morir? ¿Por qué vivir entre llamas inextinguibles? He aquí que yo ilumino mi oscuridad y sobre esta roca pongo el libro de bronce escrito en mi soledad. Una ley de paz, de amor, de unidad, de piedad, compasión y perdón… Una sola orden, una alegría, un deseo… Una maldición única, un peso, una medida, un rey, un Dios, una ley».

La diferenciación origina la prisión del espíritu en la cárcel de la personalidad, y la vida sexual del hombre, que es otra causa del mal. «Toda la eternidad se estremeció al descubrir una mujer, forma pálida y temblorosa, pero cuando Los vio a la mujer, sintió compasión y la abrazó: ella resistióse y con perverso y cruel deleite huyó de sus brazos… La Eternidad se estremeció cuan­do vio al hombre engendrar su semejante: un aullido acompañó el nacimiento de la sombra humana. Y Urizen se horrorizó al ver aparecer su eterna creación y conver­tirse en hijos e hijas del dolor… Su alma sintió repugnancia de ellos y les maldijo, porque cayó en la cuenta de que no había carne ni espíritu capaces de observar por un instante sus leyes férreas; y que la vida se nutría de muerte… hasta que una oscura y fría maquinación dominó a todos los ele­mentos torturados por el dolor que sentía el alma de Urizen; y todos la llamaron la red de la religión». La liberación, para Blake, vendrá de la muerte, que destruye el poder de Urizen y restablece la unidad del alma con el Espíritu universal, sin des­truir su individualidad.

G. Pioli

El Libro de Verde, Cesário Verde

[O livro de Cesário Verde). Colección de versos del poeta portugués Cesário Verde (1855-1886), pu­blicada póstuma en 1901 por su amigo Silva Pinto. Los temas tratados en ella se limitan a la vida burguesa, a las escenas y tipos de la vida cotidiana; la trivialidad de los hombres que el poeta ve en torno, y la monotonía de las casas de vecindad que le limitan el horizonte, determinan en él una comunión íntima entre su ser y las cosas, gracias a la cual alcanza su propia origina­lidad poética sin adornos sentimentales, con desnudez de expresión. Hay en sus versos visión plástica y extraordinarias dotes para la asociación de imágenes lejanas. Resalta como típica, en cuanto a su exactitud descriptiva, la poesía «Sentimentalismo de un occidental» [«Sentimentalismo dum Ocidental»]; bastante vivas son también las poesías «En un barrio moderno» [«Num baírro moderno»], por sus ensueños sobre un montón de hortalizas y «Responso» [«Res­ponso»] por la originalidad de la compo­sición. La colección, por la prematura muer­te del autor, constituye sólo una muestra de lo que habría podido ser una poesía rea­lista sobre la vida lisboeta; pero basta para colocar a Cesário Verde entre los mayores representantes de la poesía portuguesa mo­derna.

L. Panarese

Libro Enfinido, Don Juan Manuel

Tratado moral en pro­sa española de don Juan Manuel (1282- 1349), quien lo compuso a petición de su hijo Fernando, para ofrecerle el fruto de su propia experiencia. El autor expone en él «cosas que yo mismo prové en mí mismo et en mi fazienda et bi que contenió a otros», iniciando así el «Libro en finido, que quiere dezir libro sin acabamiento», el libro de la sabiduría práctica, como vida de la razón y de la crítica racional, cuya validez se funda en la evidencia experimental e intelectual y en la demostración.

El con­cepto informador es desde luego el mismo que explica la composición del Conde Lucanor (v.) y del Libro de los estados (v.), al último de los cuales se hacen frecuentes referencias, al hablar de los deberes para con Dios y para con nosotros mismos, para con los gobernantes y para con el prójimo. Son veintiséis capítulos que dan las nor­mas prácticas a las que debe atenerse un príncipe, en cuanto a perfección de vida. Después de estas consideraciones, está el tratadito acerca de las diversas clases de amór, Las maneras de amor, que Juan Ma­nuel escribió hacia 1335, a ruegos de fray Juan Alfonso, en que se entiende el amor como unión afectiva de la voluntad con un bien conocido. Estos modos del amor, que son las maneras según las cuales la volun­tad persigue el bien, son clasificados en quince géneros. También en esta obra se encuentran las cualidades de claridad, de orden, de perspicacia psicológica y de agi­lidad estilística que son propios de la prosa de Juan Manuel, especialmente en sus obras de mayor aliento.

M. Casella

Libro de los siete sabios de Roma, Anónimo

El anónimo Libro de los siete sabios de Roma, publicado en Burgos en 1530, contiene «maravillosos ejemplos y avisos para todo hombre que en él quiera mirar».

En el capítulo I se dice «Cómo el emperador Ponciano encomendó su hijo a los siete sabios que- le enseñasen; y de la experiencia que de él hicieron»; en el II, «Cómo el empe­rador Ponciano casó otra vez; y cómo a ruego de su mujer envió por su hijo»; en el III, «Del recibimiento que hizo el em­perador a su hijo, y de cómo la emperatriz, su madrastra, le requirió de ilícitos amo­res»; en el IV, «De cómo Diocleciano, por no qúerer consentir en el deseo de la em­peratriz, fue por el emperador, su padre, sentenciado para ser ahorcado»; en el V, «Cómo la emperatriz por ejemplo de un pino inducía al emperador a que matase a su hijo»; en el VI, «Cómo llevaron al hijo del emperador a ahorcar, y cómo el emperador revocó la sentencia»; en el VII, «Cómo por el ejemplo de un caballero y un lebrel tuvo libre el primero sabio al hijo del emperador, el primero día de muerte»; en el VIII, «Cómo por ejemplo de un puerco montés y de un pastor, per­suadió la emperatriz al emperador que ma­tase a su hijo»; en el IX, «Cómo el segundo sabio salió por un ejemplo de cómo una mala mujer engañó a su marido y le hizo poner en una picota: libró al hijo del emperador, el segundo día de la horca»; en el X, «Cómo la emperatriz, por el ejemplo de un hijo que cortó la cabeza a su padre, conmovió al emperador a que mandase ahorcar a su hijo»; en el XI, «Cómo por un ejemplo que aconteció a un caballero con su mujer y una picaza que él mucho amaba, libró el tercero sabio al hijo del emperador»; en el XII, «Cómo por ejemplo de un em­perador y siete sabios suyos porfió la em­peratriz de aconsejar a su marido que matase a su hijo»; en el XIII, «Cómo el cuarto sabio por ejemplo de una mujer de un caballero que quería amar a un clérigo, escapó el hijo del emperador»; en el XIV, «Cómo la emperatriz por el ejemplo de cómo aconteció al emperador Octaviano por su codicia con la torre de las imágenes provocó al emperador que mandase ahor­car a su hijo»; en el XV, «Cómo el quinto sabio, llamado José, por ejemplo de lo que aconteció a Hipocras con su sobrino Galeno escapó al hijo del emperador, el quinto día de su muerte»; en el XVI, «Cómo por ejem­plo de un rey y su senescal, inducía la em­peratriz a su marido a que hiciese matar a su hijo prestamente»; en el XVII, «Cómo el sexto sabio, llamado Cleofás, por un ejem­plo de una mala mujer por cuyo consejo murieron tres caballeros y a la postre su marido y ella arrastrados fueron ahorcados, salvó la vida a su discípulo el sexto día»; en el XVIII, «Cómo- la emperatriz porfian­do siempre la muerte del hijo del empera­dor, su antenado, contóle al emperador, su marido, lo que aconteció a un rey con su condestable, y por engaño le llevó la mujer»; en el XIX, «Cómo el séptimo sabio, llamado Joaquín, escapó el séptimo día al hijo del emperador de la horca contando al emperador un ejemplo, cómo una mujer de un caballero el cual por una poca de sangre que a ella le salió de un dedo se murió y ella le desenterró y le puso en la horca»; en el XX, «Cómo el octavo día. Diocleciano, hijo del emperador, con gran solemnidad fue llevado a palacio y cómo redargüyó a su madrastra la emperatriz, y descubrió toda su maldad»; en el XXI, «De un ejemplo que contó el hijo del emperador, en que da a entender la firme amistad que ha de tener un buen amigo a otro»; en el XXII, «Cómo fue condenada a muerte la emperatriz y de la muerte del emperador y cómo Diocleciano, su hijo, le sucedió en el Imperio». Se trata de una de las obras que, al uso oriental, por medio de consejas, un condenado a muerte, inocente del daño que le achacan, se libra de su mal fin gra­cias al esfuerzo dialéctico de sus amigos.

C. Conde