[Le livre posthume]. Colección de poemas de Paul Verlaine (1844-1896), publicada en París en 1926 (Colección de «Poetas malditos») con Varia y Algunos poemas inéditos. Este Libro reúne: ciertos poemas en que se encuentran las fantasías prosódicas y el tono confidencial del autor: «Casi un anciano, casi histérico / De inclinaciones sombrías y ruinosas / Evocación quimérica / De los grandes tipos libidinosos». En Viva el Rey (fragmento inédito y completo de un drama inacabado), dos escenas evocan a Luis XVII en el Temple y algunos diálogos revolucionarios, pero no ofrecen ningún interés especial; Quien quiere maravillas (revista del año 1887, por Paul Verlaine y François Coppée), que es una colección de sketchs breves y de pastiches para el periódico «Le Hanntton», en los que no falta la inspiración; «Preciosos abonados, amables compradores/Que figuran como autores de gran talento/Os ofrecen el fruto de sus desvelos». El solo título de las escenas basta para dar una idea de su contenido (escena I, «Interior de un vagón de tren de recreo a toda velocidad»; escena II, «La barquilla del globo cautivo de la exposición»; escena III, «La terraza del café de Suecia a las cinco de la tarde», etc.). Bien mirado, esta colección no aporta nada a la gloria de Paul Verlaine.
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Libro Pontifical o Historia de los Papas, Louis-Marie Olivier Duchesne
[Liber pontificalis]. Edición clásica fundamental de la fuente más importante para la historia del Pontificado, especialmente preciosa para la historia de los primeros siglos de la Iglesia Romana, preparada por Louis-Marie Olivier Duchesne (1843-1922), publicada en dos volúmenes in folio en 1886-1892.
La Iglesia Romana tuvo ya desde el siglo II catálogos de sus obispos, acompañados de indicaciones cronológicas; a principios del siglo VI se ampliaron en una especie de serie de biografías o historias de los papas, desde el apóstol San Pedro hasta Félix IV, prolongada después hasta Esteban V (885-891)—el Liber Pontificalis propiamente dicho —, continuada después con diferente estilo por varios autores hasta Pío II (1464). La obra de Duchesne se abre con unos capítulos magistrales sobre las fuentes de la historia y cronología de los papas antes del Liber Pontificalis; sobre la fecha de su composición, defendida por él contra Waitz y Mommsen; sobre los manuscritos de la primera parte, o edición primitiva, transmitida en redacciones que se interrumpen en Félix IV (530). Amplias investigaciones históricas y arqueológicas abarcan toda la historia de la Iglesia Romana de los primeros siglos (utilizando especialmente la Roma subterránea (v.), de Rossi), y que concluyen con la discusión sobre la autoridad histórica del Liber Pontificalis, diversa según los temas y los personajes. «En toda la Edad Media la historia de los Papas se redujo a estas noticias biográficas, como la historia de los imperios a la crónica de San Jerónimo. Era uno de los tres o cuatro libros históricos que formaban la dotación indispensable de toda biblioteca episcopal o conventual».
El capítulo en que Duchesne estudia los manuscritos de la segunda edición revisada y continuada forma casi por sí mismo un volumen, en que se trata, críticamente, entre otras cosas, bajo la vida de Adriano, toda la historia de la «Donación» de Carlomagno, confrontada con la promesa de Pipino a Kiersy. Sigue la publicación de los diversos catálogos pontificales, según los diferentes manuscritos, desde la primera edición del Liber Pontificalis, con su texto restituido según dos resúmenes, el feliciano y el canoniano. Las noticias, acompañadas por Duchesne de amplias notas referentes a algunos papas célebres, como Silvestre Símaco, Sergio, Gregorio II, Esteban II, Adriano, etc., adquieren el valor de una verdadera biografía crítica. El segundo tomo contiene la publicación del texto de la segunda edición del Liber Pontificalis, precedida de amplia introducción sobre los manuscritos y la redacción en el siglo IX, sobre la historiografía pontifical en el siglo X-XI y el Liber Pontificalis en el siglo XV, sobre las ediciones antes y después del descubrimiento de la imprenta, sobre la edición de Maguncia de 1602, preparada por el jesuita Jean Busee (utilizando un manuscrito vaticano), las ediciones italianas del siglo XVIII (Bianchini, Vignoli, Muratori) y las contemporáneas.
El autor presenta, en fin, las características de su propia edición, o sea: se ajusta al más antiguo texto del verdadero Líber Pontificalis reconstruido sobre los dos resúmenes, que han llegado hasta nosotros, de los primeros esbozos de historiografía pontificia desde el siglo IV al VI y posteriormente al papa Adriano II, con la adición de todo lo que podía figurar como continuación del Líber Pontificalis; en cuanto al comentario, es más amplio en el período anterior al siglo XII, esto es, en el período que más lo necesitaba, y para el cual el autor estaba mayormente acreditado. De la obra magistral de Duchesne escribe Leclerc, en el Diccionario de Arqueología Cristiana (v.): «Vasta empresa, con la que Duchesne hizo de la célebre compilación su dominio particular, y propiedad personal… y en la que el verdadero erudito que era halló el mejor empleo de sus raras cualidades de vigor crítico, de penetración, de sinceridad, poseídas por él en grado eminente». Hoy en día las nuevas investigaciones y descubrimientos del último medio siglo hacen sentir la necesidad de una segunda edición de la obra de Duchesne.
G. Pioli
Libro para el Rey, Bettina Brentano
[Das Buch gehört dem König]. Relación fantástica de una conversación entre la madre de Goethe y la autora, Bettina Brentano (1785-1859), que se imagina ocurrida, según se desprende de la dedicatoria, en 1807, fecha absolutamente arbitraria con la cual Bettina dató también su Epistolario de Goethe con una niña (v.).
Se cuenta en ella un visita hecha por «Frau Rat» (la madre de Goethe) en el castillo de Darmstadt a la reina Luisa. En realidad las visitas fueron dos, una en 1799 y otra en 1803, según resulta de dos agudas cartas de la madre a su hijo. Aquí trabaja la fantasía de Bettina y las reduce a una, manteniendo en la viveza del relato el carácter de espontaneidad y frescura de una cosa narrada y no escrita. Por otra parte, esa acción ofrece manera a la autora de manifestar así al azar, entre una impresión de la pequeña vida burguesa, la descripción de un baile en la corte y algunos pensamientos suyos, de orden politicosocial y filosófico, todos los cuales van a parar siempre al tema de la libertad. A propósito del baile, lanza sus dardos contra los dignatarios de corte y de Estado, que, ignorantes de sus deberes para con el pueblo, no piensan más que hacer buen papel con el monarca. Aparecen, aquí y allá las teorías «ilustradas» propias del siglo XVIII, en las cuales la naturaleza se une a «las luces» en atrevidas aproximaciones contra la moral preceptista, los pedagogos, los pietistas y cualquier Iglesia confesional.
La duda acerca de la creación del mundo en siete días promueve una larga digresión en la cual Bettina quiere exculpar a «Frau Rat» y probablemente a sí misma de la acusación de ateísmo, profesando una especie de deísmo espiritual: «la verdadera inmortalidad es la pura concepción de la abierta inteligencia humana, que no está vinculada a nada terrenal». También la libertad política es defendida en alta voz, y censurado Napoleón que sólo dio libertad ficticia con aquella especie de bienestar superficial que elevó a alemania haciendo traición a los altos ideales de cultura y libertad. La narración, dividida en dos partes se cierra con el retorno de «Frau Rat», de noche, cruzando el bosque en la berlina de la Corte. Todas estas divagaciones, más poéticas que filosóficas, aun haciendo gala de profundidad goethiana, se resienten de influencias románticas de Schleiermacher y saben ocultar hábilmente mucha pedantería con su riqueza de imágenes y vivacidad de narración.
G. A. Ajroldi
Libro Papiense, Anónimo
[Liber Papiensis o Liber legis Langobardorum]. Colección de leyes hasta Enrique I compilada en la primera mitad del siglo XI. Contiene, en orden cronológico, las leyes emitidas por los reyes longobardos (v. Edicto de Rotario), el Capitolare Italicum y otras leyes vigentes en Italia. Fue sin duda redactado por algunos estudiosos de la Escuela de Pavía. De las dos redacciones, la una, llamada «recensión vulgar», es de autor desconocido; la otra, llamada Walcausiana, parece haber sido compilada por cierto Walcausa. Esta segunda redacción es más correcta que la primera y está provista de comentarios y glosas. Objeto de esta colección era el de servir de prontuario para el Foro, y parece que fue logrado, dada la gran fama y difusión que obtuvo. A fines del siglo XI, la Escuela, por obra de autores desconocidos, reunió y rehizo el contenido del Liber Papiensis, proveyéndolo de comentarios críticos e históricos en Una obra que se titula Expositio ad librum Papiensem. Esta obra, a diferencia de la primera, obedecía a propósitos puramente escolares.
A. Brambilla
Libro Memorial, Lucio Ampelio
[Liber memorialis]. Es un epítome histórico que Lucio Ampelio (siglo III) compuso para reunir, aunque brevemente en una sola obra, las nociones universales de historia natural y de historia civil. El autor dedicaba esta obra, cuya brevedad hacían más fáciles de recordar los conocimientos acerca del mundo, los elementos, la naturaleza y el género humano, a un tal Macrino. A pesar de esta programática cuatripartición, en realidad consta el libro de cuatro partes más; cosmología, geografía, teología e historia. Las tres primeras, brevísimas, ocupan los nueve primeros capítulos: del diez al cincuenta, en cambio, hay un ensayo de historia universal, bajo varios repertorios: capitanes ilustres de los espartanos, de los atenienses, de los romanas; los triunfadores, los apellidos de los Escipiones, las guerras civiles, los traidores, los reyes de los estados helenísticos, etc. La parte histórica predomina sobre las otras tres, pero el haber hecho preceder a su investigación sobre el género humano semejante introducción es indicio de una sensibilidad bastante filosófica y no sólo áridamente didáctica.
F. Dell a Corte
