Libro de los siete sabios de Roma, Anónimo

El anónimo Libro de los siete sabios de Roma, publicado en Burgos en 1530, contiene «maravillosos ejemplos y avisos para todo hombre que en él quiera mirar».

En el capítulo I se dice «Cómo el emperador Ponciano encomendó su hijo a los siete sabios que- le enseñasen; y de la experiencia que de él hicieron»; en el II, «Cómo el empe­rador Ponciano casó otra vez; y cómo a ruego de su mujer envió por su hijo»; en el III, «Del recibimiento que hizo el em­perador a su hijo, y de cómo la emperatriz, su madrastra, le requirió de ilícitos amo­res»; en el IV, «De cómo Diocleciano, por no qúerer consentir en el deseo de la em­peratriz, fue por el emperador, su padre, sentenciado para ser ahorcado»; en el V, «Cómo la emperatriz por ejemplo de un pino inducía al emperador a que matase a su hijo»; en el VI, «Cómo llevaron al hijo del emperador a ahorcar, y cómo el emperador revocó la sentencia»; en el VII, «Cómo por el ejemplo de un caballero y un lebrel tuvo libre el primero sabio al hijo del emperador, el primero día de muerte»; en el VIII, «Cómo por ejemplo de un puerco montés y de un pastor, per­suadió la emperatriz al emperador que ma­tase a su hijo»; en el IX, «Cómo el segundo sabio salió por un ejemplo de cómo una mala mujer engañó a su marido y le hizo poner en una picota: libró al hijo del emperador, el segundo día de la horca»; en el X, «Cómo la emperatriz, por el ejemplo de un hijo que cortó la cabeza a su padre, conmovió al emperador a que mandase ahorcar a su hijo»; en el XI, «Cómo por un ejemplo que aconteció a un caballero con su mujer y una picaza que él mucho amaba, libró el tercero sabio al hijo del emperador»; en el XII, «Cómo por ejemplo de un em­perador y siete sabios suyos porfió la em­peratriz de aconsejar a su marido que matase a su hijo»; en el XIII, «Cómo el cuarto sabio por ejemplo de una mujer de un caballero que quería amar a un clérigo, escapó el hijo del emperador»; en el XIV, «Cómo la emperatriz por el ejemplo de cómo aconteció al emperador Octaviano por su codicia con la torre de las imágenes provocó al emperador que mandase ahor­car a su hijo»; en el XV, «Cómo el quinto sabio, llamado José, por ejemplo de lo que aconteció a Hipocras con su sobrino Galeno escapó al hijo del emperador, el quinto día de su muerte»; en el XVI, «Cómo por ejem­plo de un rey y su senescal, inducía la em­peratriz a su marido a que hiciese matar a su hijo prestamente»; en el XVII, «Cómo el sexto sabio, llamado Cleofás, por un ejem­plo de una mala mujer por cuyo consejo murieron tres caballeros y a la postre su marido y ella arrastrados fueron ahorcados, salvó la vida a su discípulo el sexto día»; en el XVIII, «Cómo- la emperatriz porfian­do siempre la muerte del hijo del empera­dor, su antenado, contóle al emperador, su marido, lo que aconteció a un rey con su condestable, y por engaño le llevó la mujer»; en el XIX, «Cómo el séptimo sabio, llamado Joaquín, escapó el séptimo día al hijo del emperador de la horca contando al emperador un ejemplo, cómo una mujer de un caballero el cual por una poca de sangre que a ella le salió de un dedo se murió y ella le desenterró y le puso en la horca»; en el XX, «Cómo el octavo día. Diocleciano, hijo del emperador, con gran solemnidad fue llevado a palacio y cómo redargüyó a su madrastra la emperatriz, y descubrió toda su maldad»; en el XXI, «De un ejemplo que contó el hijo del emperador, en que da a entender la firme amistad que ha de tener un buen amigo a otro»; en el XXII, «Cómo fue condenada a muerte la emperatriz y de la muerte del emperador y cómo Diocleciano, su hijo, le sucedió en el Imperio». Se trata de una de las obras que, al uso oriental, por medio de consejas, un condenado a muerte, inocente del daño que le achacan, se libra de su mal fin gra­cias al esfuerzo dialéctico de sus amigos.

C. Conde