Literatura Europea y Edad Media Latina, Ernst Robert Curtius

[Europäische Literatur und lateinische Mittelalter]. Obra del crítico ale­mán Ernst Robert Curtius (1866-1956), pu­blicada en Berna en 1948, la cual culmina una serie de estudios que el autor había comenzado en 1932. La segunda edición, aparecida en 1954, contiene numerosos cam­bios y adiciones.

El libro, uno de los más importantes que ha realizado la investiga­ción literaria del siglo XX, «no es producto de un interés puramente científico, sino que nació de un espíritu preocupado por la preservación de la cultura occidental». Con él, el autor pretende «ayudar a comprender la tradición de esa cultura, en la medida en que se manifiesta en el campo literario; me he esforzado por poner de manifiesto su unidad en el espacio y en el tiempo, sir­viéndome de métodos nuevos». Curtius cree que la cultura europea es un todo orgánico, animado por una corriente de vida que nace en Grecia y Roma y se mantiene y renueva a lo largo de la Edad Media. Su campo de estudio se fija, particularmente, en la literatura europea escrita en latín durante la Edad Media, la cual es el «eslabón que une al mundo antiguo en desaparición con el mundo occidental en formación»; es decir, es la «clave» que puede explicarnos los conceptos de Europa y modernidad.

En efecto, Curtius estudia cómo nace, en la Antigüedad clásica y pagana, un gran nú­mero de tópicos, metáforas, formas litera­rias, recursos de estilo, etc.; cómo perviven y se desenvuelven en la literatura en las diferentes literaturas románicas, ger­mánicas y anglosajonas. La obra constituye, en muchos sentidos, un replanteamiento nuevo y audaz de muchos problemas fun­damentales de la historia de la literatura y de las ideas, un asedio profundo del fenó­meno de la creación literaria. Trad. caste­llana de Margit Frenk Alatorre y Antonio. Alatorre, 2 vols., (México -Buenos Aires, 1955).

La Literatura Artística, Julius von Schlosser

[Die Kunst-literatur]. Como especifica el subtí­tulo, es un manual de las fuentes del arte moderno compuesto por el historiador del arte alemán Julius von Schlosser (1886- 1938) y publicado primero parcialmente en las actas de la Academia vienesa de Cien­cias desde 1914 a 1920, y después en volu­men, también en Viena, en 1924.

En el ámbito del arte cristiano, desde fines de la Antigüedad clásica al neoclasicismo, la obra trata de las fuentes escritas, esto es, de los testimonios literarios, de carácter secunda­rio e indirecto respecto a la actividad artís­tica—como biografías, tratados, guías—, que se refieren al arte en sentido histórico, teó­rico o técnico. De los nueve libros de que se compone, el primero está dedicado a la literatura artística medieval, en el Oriente griego y en el Occidente, con especial atención al «Trecento» toscano. El segundo libro examina los escritos históricos y teóricos del primer Renacimiento, particularmente de Ghiberti (v. Los comentarios) y de L. B. Alberti (v. La arquitectura, La pintura y La estatua), extendiéndose finalmente sobre la teoría artística de Leonardo da Vinci (v. Tra­tado de la pintura). El tercero y el cuarto tratan de la historiografía y de la teo­ría del arte antes de Vasari; el quinto, de la gran obra de este biógrafo (v. Vida de los más excelentes arquitectos, pintores y escultores italianos).

Los últimos cuatro libros tienen por objeto la literatura artís­tica del período del «manierismo», la histo­riografía, la tan floreciente literatura artís­tica local italiana de los siglos XVI y XVII, y, finalmente, la teoría del arte en los mis­mos siglos. Si bien el plan de la obra com­prende todo el Occidente europeo, prepon­dera la parte dedicada a la historiografía del barroco y del clasicismo, la abundante literatura artística local italiana de los si­glos XVII y XVIII, y finalmente las teorías artísticas elaboradas en Italia, que en este campo precede con mucho a los demás países, dominando sin rival por largos siglos, desde el «Trescento» a la época barroca. En cada período, cada una de las fuentes es primeramente descrita en su contenido, des­pués estudiada críticamente y examinada en su intrínseco valor histórico.

La obra cons­tituye así, por lo menos en forma de es­bozo, una historia de la historiografía artís­tica, concebida según exigencias teóricas que cada vez se hacían más claras en el autor por su relación con el pensamiento estético de Croce. En conjunto, el libro constituye un texto de utilísima consulta por la riqueza del material y de los apéndices bibliográ­ficos, la viva y extensa cultura del autor, formado en la escuela vienesa de historia del arte, en la cual el pensamiento germá­nico y el italiano tuvieron a menudo con­tactos vitales.

G. A. Dell’Acqua

De la Literatura de la Europa Meridional, Jean-Charles-Léonard Simonde de Sismondi

[De la littérature du midi de L’Europe]. Obra crítica del escritor suizo Jean-Charles-Léonard Simonde de Sismondi (1773-1842) publicada en 1813. Inspirándose en los grandes ejemplos de la historiografía literaria de los románticos, y particular­mente en A. W. Schlegel (y para la litera­tura italiana en Guinguené), el autor traza a grandes rasgos la historia de la litera­tura de los pueblos meridionales de Europa.

Si la parte correspondiente a la literatura árabe, provenzal y catalana, muestra, en su investigación, el esfuerzo por tratar una ma­teria no siempre familiar, la parte relativa a España, Italia y Portugal indica verdade­ramente la pasión del crítico y, en la me­dida en que la naturaleza nórdica de Sismondi se lo permite, del lector de poesía. La vida pública y privada de las naciones, las costumbres, los varios pensamientos, el clima histórico y político: todo ello se re­vive reducido al factor literario, fuera de todo academicismo cultural y toda erudi­ción considerada como un fin en sí misma. En vastos cuadros se presenta la reconstruc­ción de la vida ética de una nación, desde sus primeras manifestaciones hasta la época contemporánea; los mismos errores de inter­pretación, inspirados más bien en actitudes sociológicas y políticas (como por ejemplo la condena de Calderón en cuanto refleja el mundo español de la Inquisición), debían resultar fecundos en la lucha del liberalismo y situar a su autor entre los más leídos y discutidos del «Risorgimento» italiano, in­cluso en parciales traducciones relativas a la civilización literaria de Italia.

El mismo cosmopolitismo de matiz romántico (inspi­rado en un profundo sentido de respeto moral, de origen religioso y en ciertos as­pectos de la ilustración) indica muy bien el valor polémico de la obra, su toma de posi­ción frente a los problemas del momento, y sus reflexiones en torno el porvenir en la rica documentación de la historia de los pueblos, que, entre tiranías y revoluciones, aspiran a la verdadera libertad del espíritu.

C. Cordié

La Literatura de la Nueva Italia, Benedetto Croce

[La letteratura della nuova Italia]. «Ensayos críticos» de Benedetto Croce (1866-1953) publicados en la «Crítica» desde su fundación en adelante y recogidos en cua­tro volúmenes, en Bari, en 1914-15; otros dos fueron añadidos en 1939-40.

Con la intención de formar un panorama de la literatura italiana, desde la unificación hasta el si­glo XX, y sobre todo de examinar con sinceridad manifestaciones de gusto litera­rio y contribuciones al arte, son presentados los autores más significativos de la época, los cuales son estudiados con una independencia de juicio que pareció severa y revolucio­naria y que ahora puede parecer hasta demasiado indulgente ante la acción del tiem­po. Desde el Ocaso de Prati a la obra de Rovani y de Bersezio, de Barrili a Tarchetti, de Cavallotti a Graf y a Ada Negri, de Calandra a Bovio, de Fogazzaro a Gaeta, Oroce se muestra «lector» atento a lo bello en la sencillez, rehuyendo programas lite­rarios y prejuicios de escuela, desconfiando de tendencias refinadas demasiado abstractamente modernas; en una palabra, su valo­ración ha parecido típica más en cuanto a una literatura de pequeña burguesía que en cuanto a motivos «nuevos» de una lite­ratura europea, desde los «scapligliati» a los naturalistas, y por lo tanto ligada a una particular tendencia metodológica más que a un gusto literario.

Según propia confesión del autor (véase la «Licenza» con que se cierra el cuarto volumen) sus diversos «en­sayos», sin que pretendan proporcionar ele­mentos para una historia, son polémicos, porque reaccionan contra tendencias de la crítica universitaria y de la profesional. En este aspecto, si muchos de sus análisis de autores menores han quedado como mo­delo por lo completo de la información, incluso bibliográfica, o por la vivacidad de sus perfiles de escritor (por ejemplo, en cuanto a Vicenzo Padula, Vicenzo Giordano- Zocchi o Francesco Montefredini), las pági­nas más vivas de la colección son precisa­mente las relativas a los autores coetáneos más importantes, por la claridad de la visión de conjunto. Son ejemplares los juicios so­bre Carducci, puro poeta de la historia, pero débil argumentador, crítico grandilocuente y poco original, o sobre Verga, poderoso escritor de caracteres y paisajes, y novelista capaz de transfigurar en un mundo de fan­tasía hasta los dictados de la escuela natu­ralista; sobre D’Annunzio, entendido como un «dilettante de sensaciones» y artífice exquisitamente moderno en sus mismos vi­sos de decadente; y después, sobre Pascoli y Fogazzaro, atacados polémicamente, el primero por su tendencia a la nimiedad bizantina y a la descripción episódica, y el segundo por su mundo que tiende a lo mís­tico y sensual.

Estos últimos ensayos parti­cularmente, aunque combatidos con aspereza por los fautores de una «nueva» lite­ratura, han contribuido a fijar por vez pri­mera un juicio crítico auténtico porque condenaron infatuaciones y exageraciones; en tal sentido las páginas contra el dannunzianismo y el pascolismo sirvieron para ata­car, por debajo de las tendencias literarias, diversas posiciones espirituales ajenas a la serena humanidad de quien halla su guía en los clásicos de todo género. A este pro­pósito Croce, reanudando su exposición con las adiciones de los dos últimos volúme­nes, además de la necesidad científica de completar su investigación, manifestaba «el placer qué se experimenta al volver con el pensamiento a hombres y cosas de nuestra juventud»; y de ahí sus páginas sobre la Marchesa Colombi, Luigia Codemo, Ghislanzoni, Verdinois, Pratesi y Faldella, e in­cluso sobre el Pinocho (v.) de Collodi; y al mismo tiempo la presentación de Grazia Deledda y de Gozzano, con nuevos y seve­ros juicios acerca de las últimas obras de D’Annúnzio y de Pascoli, además de otros acerca de Pirandello y Panzini. En con­junto, estos diversos ensayos muestran la vigilante atención de un lector, y, al mismo tiempo, el primer esfuerzo realmente efi­caz para realizar una sistematización de un período literario variado y a menudo des­igual en sus aciertos.

C. Cordié

Los Literatos en Cuaresma, Tomás de Iriarte

Fo­lleto del autor español Tomás de Iriarte (1750-1791) publicado en 1773. En él pre­senta una reunión literaria en que sus miembros se entretienen por las tardes los domingos de Cuaresma, en pronunciar dis­cursos o sermones sobre asuntos de letras. Sólo llegaron a pronunciarse dos: uno, que se pone en boca de Teofrasto, sobre lo in­conveniente y dañoso que es para el pro­greso de las letras el oponerse a las nove­dades, y el segundo en que expone Cicerón los estudios más útiles para los niños. Es pasaje notable el que se refiere al público que asiste a los teatros, y a los distintos motivos de interés que unos y otros encuen­tran en las representaciones dramáticas.

C. Conde