La Literatura de la Nueva Italia, Benedetto Croce

[La letteratura della nuova Italia]. «Ensayos críticos» de Benedetto Croce (1866-1953) publicados en la «Crítica» desde su fundación en adelante y recogidos en cua­tro volúmenes, en Bari, en 1914-15; otros dos fueron añadidos en 1939-40.

Con la intención de formar un panorama de la literatura italiana, desde la unificación hasta el si­glo XX, y sobre todo de examinar con sinceridad manifestaciones de gusto litera­rio y contribuciones al arte, son presentados los autores más significativos de la época, los cuales son estudiados con una independencia de juicio que pareció severa y revolucio­naria y que ahora puede parecer hasta demasiado indulgente ante la acción del tiem­po. Desde el Ocaso de Prati a la obra de Rovani y de Bersezio, de Barrili a Tarchetti, de Cavallotti a Graf y a Ada Negri, de Calandra a Bovio, de Fogazzaro a Gaeta, Oroce se muestra «lector» atento a lo bello en la sencillez, rehuyendo programas lite­rarios y prejuicios de escuela, desconfiando de tendencias refinadas demasiado abstractamente modernas; en una palabra, su valo­ración ha parecido típica más en cuanto a una literatura de pequeña burguesía que en cuanto a motivos «nuevos» de una lite­ratura europea, desde los «scapligliati» a los naturalistas, y por lo tanto ligada a una particular tendencia metodológica más que a un gusto literario.

Según propia confesión del autor (véase la «Licenza» con que se cierra el cuarto volumen) sus diversos «en­sayos», sin que pretendan proporcionar ele­mentos para una historia, son polémicos, porque reaccionan contra tendencias de la crítica universitaria y de la profesional. En este aspecto, si muchos de sus análisis de autores menores han quedado como mo­delo por lo completo de la información, incluso bibliográfica, o por la vivacidad de sus perfiles de escritor (por ejemplo, en cuanto a Vicenzo Padula, Vicenzo Giordano- Zocchi o Francesco Montefredini), las pági­nas más vivas de la colección son precisa­mente las relativas a los autores coetáneos más importantes, por la claridad de la visión de conjunto. Son ejemplares los juicios so­bre Carducci, puro poeta de la historia, pero débil argumentador, crítico grandilocuente y poco original, o sobre Verga, poderoso escritor de caracteres y paisajes, y novelista capaz de transfigurar en un mundo de fan­tasía hasta los dictados de la escuela natu­ralista; sobre D’Annunzio, entendido como un «dilettante de sensaciones» y artífice exquisitamente moderno en sus mismos vi­sos de decadente; y después, sobre Pascoli y Fogazzaro, atacados polémicamente, el primero por su tendencia a la nimiedad bizantina y a la descripción episódica, y el segundo por su mundo que tiende a lo mís­tico y sensual.

Estos últimos ensayos parti­cularmente, aunque combatidos con aspereza por los fautores de una «nueva» lite­ratura, han contribuido a fijar por vez pri­mera un juicio crítico auténtico porque condenaron infatuaciones y exageraciones; en tal sentido las páginas contra el dannunzianismo y el pascolismo sirvieron para ata­car, por debajo de las tendencias literarias, diversas posiciones espirituales ajenas a la serena humanidad de quien halla su guía en los clásicos de todo género. A este pro­pósito Croce, reanudando su exposición con las adiciones de los dos últimos volúme­nes, además de la necesidad científica de completar su investigación, manifestaba «el placer qué se experimenta al volver con el pensamiento a hombres y cosas de nuestra juventud»; y de ahí sus páginas sobre la Marchesa Colombi, Luigia Codemo, Ghislanzoni, Verdinois, Pratesi y Faldella, e in­cluso sobre el Pinocho (v.) de Collodi; y al mismo tiempo la presentación de Grazia Deledda y de Gozzano, con nuevos y seve­ros juicios acerca de las últimas obras de D’Annúnzio y de Pascoli, además de otros acerca de Pirandello y Panzini. En con­junto, estos diversos ensayos muestran la vigilante atención de un lector, y, al mismo tiempo, el primer esfuerzo realmente efi­caz para realizar una sistematización de un período literario variado y a menudo des­igual en sus aciertos.

C. Cordié