María Tudor, Víctor Hugo

[Marie Tudor]. Drama en prosa, en tres actos (o jornadas), de Víctor Hugo (1802-1885), estrenado en 1833.

En Londres (1553), la reina María Tudor está enamorada de su favorito, el aventu­rero Fabiano Fabiani, entre la ira de los nobles y la oposición del legado imperial, Simón Renard, que representa al príncipe de España, futuro marido de la reina. Pero Fabiani la traiciona, porque ama apasionadamente a una jovencita llamada Jane, huérfana educada por el buen ciudadano Gilbert, cincelador de oficio, quien tras ha­berla adoptado se dispone a casarla. Miste­riosamente se entera el favorito de que Jane es hija heredera del difunto lord Talbot, cuyos bienes han pasado a manos de la reina; entonces Fabiani revela a Gil­bert que es el amante de la muchacha. El obrero, ultrajado, concibe vengarse. Ante la reina, informada de la traición de Fa­biani, el generoso Gilbert recuerda el ori­gen de Jane, del que se ha enterado hace poco, y solicita que ésta, una vez indemni­zada, se case con Fabiani.

Pero María hace arrestar a Gilbert, alegando que había aten­tado contra su vida, y a Fabiani como in­ductor; luego se arrepiente, demora día tras día la ejecución del favorito, a quien sigue amando} mientras Gilbert aguarda su última hora, sufriendo sólo porque sabe que Jane ama a otro. Cuando llega la hora fatal y se prepara el suplicio para Fabiani, la reina quiere facilitar su evasión y en­carga de ello a Jane. Pero ésta ha su­frido un cambio: ama ahora al noble ciu­dadano y lo deja escapar en vez del pér­fido favorito, cuya muerte desea también el populacho instigado por Simón Renard. Mientras Fabiani es llevado al suplicio, in­tenta la reina otro camino para salvarle; el fugitivo Gilbert será detenido y trocado ocultamente por el otro; pero Simón Renard, que tiene noticia de este nuevo en­gaño, se ha propuesto salvar a Inglaterra: y el que cae es el favorito.

El contraste de la reina y de la mujer en el ánimo de la protagonista debía ser la esencia del drama; pero la nota humana queda sofocada por la densa intriga melodramática. El último acto (que se titula: «¿Cuál de los dos?») aporta el interés patético del juego en que no se sabe si morirá el favorito o el artesano. La prosa, siempre rígida, poco adecuada a la sublime violencia de los sentimientos de Gilbert, más que la ofensa a la Historia, sitúan este drama entre los peores ensayos teatrales de Víctor Hugo. [La primera tra­ducción castellana es de José González de Velasco (Valencia, 1837). Modernamente es preciso citar la versión de Augusto Martí­nez Olmedilla bajo el título Amor de Reina (María Tudor) (Madrid, 1920). Existe, ade­más, una adaptación libre de Mariano Laudepón y Carlos Ría-Baja (Madrid, 1912)].

V. Lugli

El Marido a la Moda, Gíovan Battista Fagiuoli

[II marito alia moda]. Comedia en tres actos de Gíovan Battista Fagiuoli (1660-1742), estrenada en 1735. Anselmo Taccagni (v.) quiere casar a su hija Isabella con Sempliciano Dolciati, pero la muchacha no siente simpatía hacia aquel bondadoso joven. Llega en tanto, des­pués de larga ausencia, un hijo de An­selmo, Orazio, con su esposa Lidia, ambos en la miseria y, no atreviéndose a presen­tarse, se refugian en la hostería de Ciapo, antiguo arrendador de Anselmo y ayo de Orazio. Isabella, que no reconoce a su hermano, se enamora de él y lo mismo le ocurre a Anselmo con Lidia. Después todo se aclara: Anselmo perdona a su hijo y vuelve a acogerlo, e Isabella se aviene a casarse con Sempliciano, contenta de pen­sar que con él podrá gozar de libertad completa. Comedia sencilla en la cual los motivos aldeanos alternan con intentos sa­tíricos; demasiado pálida, sin embargo, pa­ra constituir un género nuevo. Goldoni se inspirará en ella para Las mujeres de su casa (v.).

U. Déttore

Marianela, Benito Pérez Galdós

Novela del gran escritor español Benito Pérez Galdós (1843-1920), publicada en 1878. El ciego Pablo, creyendo bella a su lazarillo, Marianela, se enamora y le promete casarse con ella. Pablo juzga real la armonía de lo físico con lo moral. Y los dos viven un idilio poético y delica­do. Pablo ignora que Marianela es muy fea. Pero la ciencia llega a Socartes — lugar donde transcurre la acción de la obra—. El médico Teodoro Golfín extirpa las cataratas de los ojos del ciego de nacimiento. Entonces Marianela huye para que Pablo no conozca su fealdad. Pablo se enamora de su prima Florentina y se casa con ella. Mientras, Marianela muere de fiebre, de dolor y de desengaño.

La delicada emoción sentimental que impregna toda la novela contrasta con la dureza de las anteriores (Doña Perfecta, v.; Gloria, v.; La familia de León Roch, v.). No obstante, Marianela es todavía una novela abstracta. Los per­sonajes son fuerzas y pasiones en un con­flicto histórico y universal. Hay dos mun­dos en oposición: el mundo de la imagina­ción y el mundo superior de la realidad que Galdós descubre en esta novela. El autor introduce el ciego como símbolo de la incapacidad de contemplar la realidad ma­terial. El idilio entre los protagonistas se basa en la ignorancia. Hará falta la cien­cia para que todo el castillo de naipes ven­ga al suelo. El reino de la imaginación de­jará paso al de la realidad. La pobre Ma­rianela muere porque su misión en este mundo ha terminado. De ahora en adelan­te será la ciencia quien dirija a la razón — Pablo —. El nervio de la obra y su au­téntica fuerza dramática radican en el golpe moral que sufre la protagonista al asistir a la ruina de su mundo.

La caracte­rización psicológica es vigorosa. En la com­binación de fealdad de cuerpo y hermosura de alma se nota la influencia de Víctor Hugo. Los hermanos Quintero adaptaron la obra al teatro. Trasladada al escenario re­sulta lenta, poco ágil, debido a que a la obra le falta el dominio de los recursos de la escena, pero conserva su gran interés humano.

Gracias a Marianela, Galdós puede libe­rarse del período abstracto a que le había conducido su estudio de la formación de la sociedad contemporánea en España y de­dicarse por completo a la observación de su época y de la realidad. Marianela es el manifiesto del naturalismo en España, des­de un punto de vista ideológico y estético. (J. Casalduero)

Mariana, Jules Sandeau

[Marianne]. Novela de Jules Sandeau (1811-1883), publicada en 1839. Mariana es una joven de temperamento sensible y fantástico, que no sabe resig­narse a una vida conyugal tranquila y ca­rente de emociones. Un veraneo de Maria­na en una estación termal favorece su en­cuentro con un parisiense, Jorge Busney; la fascinación de aquel hombre de mundo domina a la joven, que no duda en sacri­ficar su pasado de mujer fiel y honesta para seguir a quien imagina su verdadero y gran amor; se instala en París e inicia su nueva existencia. Jorge, pasadas las pri­meras semanas de embriaguez, siente que el amor de Mariana, inexperta y exclusi­vista, constituye para él una cadena. Una escena más violenta que de costumbre se­para a los amantes y el alma dolorida de Mariana encuentra consuelo en el amor de Enrique, un muchacho de veinte años, li­gado a Jorge por un gran afecto. Mariana, lentamente, le atrae, le aísla del mundo, hace de él su exclusiva posesión. Luego, reconquistada la calma de los sentidos, ex­perimenta un invencible disgusto por él y sólo por piedad continúa guardándole a su lado. Por fin, Jorge, que entretanto se ha casado, reaparece y le impone, en bien del mismo Enrique, que le abandone. Ma­riana se dirige a Villeville, su país natal; luego, impulsada por la nostalgia de su casa, se decide a volver a su pequeña ciu­dad de provincias donde es acogida sin re­proches, casi amorosamente. Mas ya para ella no hay paz en ningún lugar, y a la noticia del suicidio de Enrique reanuda su vida de destierro.

La novela es, pues, fran­camente romántica. Mariana, hermana de desventuras de Madame Bovary (v.), sin tener la profundidad de significado y de vida del personaje flaübertiano, es una fi­gura tratada con delicadeza, aunque no ca­rezca de artificiosidad.

T. Momigliano

Mariana Pineda, Federico García Lorca

Romance popular en tres estampas. Obra teatral en verso del poeta y dramaturgo español Federico García Lorca (1898-1936), escrita en 1925, y es­trenada y publicada en Madrid en 1927 y 1928 respectivamente. Se abre con un breve prólogo en la plaza de Bibarrambla en Gra­nada, donde una niña canta el romance popular de Mariana: «¡Oh, qué día tan tris­te en Granada, / que a las piedras hacía llorar / al ver que Marianita se muere / en cadalso por no declarar!» La breve es­cena proporciona todo el ambiente de la obra. Mariana borda una bandera liberal para don Pedro de Sotomayor, su enamo­rado, conspirador y cabecilla de partido. Fugado de la cárcel, necesita un pasaporte que tiene Mariana, y ella encomienda a Fernando, jovencísimo y también enamo­rado suyo, la misión de llevárselo (Estampa primera). Tras unas escenas de Mariana y sus hijos, llega don Pedro a casa de Maria­na para reunirse con otros conspiradores. La llegada de Pedrosa, autoridad guberna­mental, obliga a éstos a escapar. Pedrosa, que conoce la conspiración y está enamo­rado de Mariana, le plantea el dilema de ceder a sus requerimientos amorosos y de­clarar o quedar detenida. Al no ceder, que­da ella presa en su casa (Estampa segunda). Mariana, condenada a muerte, se halla re­cluida en un convento. Hasta el último momento intenta Pedrosa vencer su obsti­nación. Fernando, su joven enamorado, in­tenta también persuadirla. Pero Mariana, alucinada y en un «delirio delicadísimo», sueña sólo en la llegada de don Pedro para morir junto a ella. Al saber que éste se halla en Inglaterra, se encamina a la muer­te con gran fe en el ideal, convertida ya ella misma en símbolo de la libertad (Es­tampa tercera).

Mariana Pineda es una de las primeras obras dramáticas de García Lorca y en ella aparecen, por encima de pequeños defectos, las extraordinarias con­diciones de su autor. Hay momentos en que parece producirse un leve desequilibrio en­tre el carácter de la acción y el tono lírico de algunas escenas. Las canciones infan­tiles, el romance de la muerte de Torrijos y el romance de toros («En la corrida más grande / que se vio en Ronda la vieja», en la Estampa primera), incluidos en el drama, son poemas de gran valor. La obra ha sido traducida al francés y al italiano.

A. Comas