En el cuarto y quinto libros de su Historia eclesiástica (v.), San Eusebio de Cesarea (aprox. 260-340) reproduce una colección suya de antiguos hechos de los mártires, que anteriormente había publicado. En el libro VIII, cuando se dedica a hablar de los mártires de su tiempo, formula el deseo de crear un monumento literario a los mártires de cada provincia y, al mismo tiempo, se reserva el propósito de dedicar un elogio especial a los mártires de Palestina. La citada colección de antiguos mártires se considera perdida. En cambio, la obra sobre los mártires de Palestina se ha conservado en dos redacciones. La más antigua, y a la vez la más breve, concebida poco después del primer esbozo de la Historia eclesiástica, en el año 312, se presenta como un apéndice del libro VIII de dicha Historia. La segunda redacción, con algunos añadidos sustanciales y numerosas citas retóricas, se ha conservado a través de una antigua versión siríaca, mientras del texto griego no se guardan sino escasos fragmentos. El escrito abarca los ocho años de persecuciones, desde la primavera de 303 a la primavera de 311. La primera redacción de la obra se encuentra hoy como continuación del libro X de, la Historia eclesiástica, en la gran edición de Schwartz que figura en la colección «Griechische christliche Schriftsteller», de Berlín. La segunda redacción, en cambio, fue presentada en sirio y en una versión inglesa de Cureton (1861), en el códice londinense que a la vez contiene la Teofania eusebiana.
E. Buonaiuti
