El Martirio de Policarpo, Marción

Con este título se ofrece en la tradi­ción manuscrita una epístola de la Iglesia de Esmirna a la Iglesia de Filomelio, en la que minuciosamente y en un tono extraordina­riamente patético se relata el martirio del venerable Policarpo, obispo de la ciudad.

Es un relato conmovedor que en todo cuan­to concierne al arresto del octogenario pre­lado, su juicio y su condena, abunda en detalles que sólo testigos oculares pudieron conocer. El que escribe en nombre de la comunidad y que revela ser un cristiano llamado Marción, hace su exposición con un sentimiento sencillo y sincero, cuyo va­lor se puede aquilátar si se compara esta sobriedad digna, y sugestiva con las lucu­braciones declamatorias que se encontraron más tarde en tantos ejemplos de la literatu­ra hagiográfica. No se podría imaginar, por ejemplo, una escena más viva y espontánea que aquella en que se describe al obispo prisionero, conducido desde la tienda de campaña en que fue arrestado, a la ciudad, un día de fiesta, montado en un asno. Por el camino se encuentra con el jefe de po­licía (Irenarca) Herodes y su padre Niceto, que le hacen subir a su carruaje y, movidos por un sentimiento de piedad hacia el anciano, a quien conocen y estiman, tratan de convencerle de que en el proceso le exigirán una cosa fácil, a saber: hacer un sacrificio a los dioses en honor de César.

La escena de los preparativos del suplicio destaca por su realismo desnudo y concreto: vemos moverse a la muchedumbre anticris­tiana, y mezclada con ella la comunidad judía. Se ha discutido mucho sobre el año en que Policarpo sufrió el martirio. La fe­cha probable parece ser el año 156. El gran historiador de la Iglesia antigua, Eusebio de Cesarea, conoció este documento y lo utilizó en el libro IV de su Historia ecle­siástica.

E. Buonaiuti