Nakatsukasa Naishi Nikki, Anónimo

[Diario de la dama de corte Nakatsukasa]. Obra de la literatura japonesa, escrita por una hija del ministro Nagatsune, de la familia de Fujiwara; no se conoce el nombre de la autora ni se sabe nada de su vida, ex­cepto que fue dama de la corte durante los emperadores Kameyama (1260-1274), Go Uda (1275-1287) y Fushimi (1288-1298).

Sin embargo, en su diario sólo se habla de acontecimientos ocurridos en la corte entre los años 1280 y 1292, año en que ella se retiró enferma a su pueblo. Modelado sobre sus predecesores de la era Heian (794-1186), este diario está escrito en Una lengua bas­tante más moderna, en un estilo elevado y minucioso, y contiene muchas poesías. El tono general se resiente de la influencia del budismo, y el motivo dominante — lo mudable de la vida—- hace pensar en al­guna amarga experiencia de la autora. Co­mo los demás diarios, también éste es un interesante documento psicológico y, ade­más, un cuadro del ambiente de la corte, importante para el estudio de los usos y costumbres de la época.

Y. Kawamura

Nala y Damayanti, Friedrich Rückert

[Nal und Damajanti]. Poema en 30 cantos del poeta ale­mán Friedrich Rückert (1788-1866), publi­cado en 1828: se trata de una adaptación de la epopeya del Mahābhārata (v.). Nala (v.) y Damayanti (v.), de origen princi­pesco los dos, destinados a unirse desde la infancia, se casan felizmente. Pero Kali, el espíritu perverso, al que Damayanti ha rechazado con ocasión de las fiestas nup­ciales, penetra durante ellas, merced al in­flujo maléfico, en Nala.

El joven príncipe pierde jugando con su hermanastro Puschkina todos sus bienes, y por fin, hasta el reino. Arrojado de la patria, va errante de un lugar a otro con la fiel Damayanti, a la que por fin abandona en la selva. Después de muchas penalidades, Damayanti, afable­mente acogida en un castillo principesco, reconoce a su esposo bajo los atuendos de un servidor, y Nala, que entretanto ha aprendido el arte de los números, vuelve a ganar en el juego el reino perdido. El poema, inspirado en la fidelidad conyugal, y dedicado a exaltar la devoción y el amor humilde y fuerte de la mujer, está carac­terizado por un vivo colorido local.

Con su abundancia de imágenes, con sus larguísi­mas palabras compuestas, Rückert trata de imitar el sánscrito del texto original, aun­que se aleja de él en la métrica, pues no usa la «sloca» india, sino versos de rima pa­reada. En esta pintura de sentimientos idea­les y de países fantásticos, Rückert ha encontrado la expresión más conforme a su espíritu, el cual, escasamente dotado de facultades creadoras, ha podido dejar en él una huella verdaderamente suya.

A. Feldstein

Nahum

[Nahūm; (el consolador)]. Libro del Antiguo Testamento (v. Biblia) atribuido a Nahum, galileo, seguramente contemporáneo de Jeremías (siglos VII-VI a. de C.). El tema de su profecía está tratado en tres poemas correspondientes a los tres capítulos del libro. En el primero (I, 1-15), el autor anuncia el juicio de Dios contra Nínive; en el segundo (II, 1-13) se describen la toma y  la destrucción de la ciudad; en el tercero (III, 1-19) aparece la causa de su ruina y se afirma que ésta es irreparable.

En cuanto a la composición y el estilo, Nahum no es inferior a ningún otro profeta, y hasta sobresale sobre muchos por la viveza y dramatismo de la descrip­ción. Sus pinturas son vivas y de gran relieve. Son magníficos el exordio y el capítulo final, por la genialidad de las ideas y la fuerza de las expresiones. Nadie hizo nunca objeciones sobre la autenticidad del libro, a excepción del primer capítulo, que algunos críticos han considerado apócrifo.

G. Boson

Nada y Géneros Afines, Hilaire Belloc

[On nothing and kindred subjects]. Colección de ensa­yos de Hilaire Belloc (1870-1953), escritor inglés de padre francés, economista, crítico, militar, historiador, poeta, humorista, autor de ensayos de gran reputación y de obras como La condición esclava y Los cuatro hombres.

Fue publicado en Londres en 1908 y es uno de los libros que valieron a Belloc la fama de incomparable ensayista. Es sa­bido que el ensayo es una de las formas literarias predilectas de los anglosajones, el cual, con la pequeña moraleja, con el co­mentario de los sucesos del día, y con las normas de elegancia, alimentaron e hicie­ron próspero en tiempos de Addison el naciente periodismo.

Nada y géneros afines está constituido por breves fantasías, esbo­zos, divagaciones, sutilezas. Las notas son a veces extremadamente tenues, como se desprende de los títulos: «Acerca de cómo hacerse respetar en las posadas», «De las ventajas del ferrocarril», «Sobre los sufri­mientos de los ricos», y así por el estilo; por otra parte aparecen desarrollados en un suave tono polémico y con un humoris­mo casi inocente. Pero en ellas, más que en sus obras de mayor importancia, apa­recen las cualidades del estilo de Belloc, la lucidez, el ritmo vigoroso, desenvuelto, lejos de los góticos períodos de la vieja prosa inglesa.

Por lo que al contenido se refiere, podemos afirmar que las páginas que proporcionan mayor placer son aqué­llas sobre la cortés sátira social (cfr. el ca­pítulo sobre los «Lords» y el de «La muerte de un niño») y aquellas en las que, según costumbre del autor, aparecen intercalados versos burlescos.

M. L. Astaldi

Nadežda Nikolaevna, Vsevolod Michajlovič Garšin

Cuento del ruso Vsevolod Michajlovič Garsin (1855- 1888), publicado en 1885. Es una de las obras más conocidas de este autor, ator­mentado por problemas filosóficos y socíales que habían de conducirle al suici­dio.

Nadežda Nikolaevna es la continuación de otro cuento menos logrado: Aconteci­miento [Proišestvie], en el que Garšin na­rra el amor desgraciado que conduce a la miseria y a la prostitución a una joven de buena familia. En el nuevo cuento, tres años más tarde, dicha joven — Nadežda Nikolaevna — está a punto de volver a en­contrar el amor y una existencia sana y tranquila con la ayuda de Lopatin, un pin­tor joven y rico lleno de talento. Pero todo acaba trágicamente.

Besonov, otro pintor, que tuvo relaciones con Nadežda Ni­kolaevna y no hizo nada para que cambiase de vida, envidia el amor que ha sur­gido entre la mujer y Lopatin; su antigua pasión renace y, furioso de celos, mata a la mujer y al colega; pero queda a su vez mortalmente herido en la pelea que pro­voca. Los acontecimientos están narrados, según un procedimiento predilecto de Gar­šin, a través de dos diarios que se alternan, fórmula no siempre feliz, pero salvada aquí por una profundidad psicológica y un tono lírico que recuerdan los mejores cuentos de Tolstoi.

En Nadežda Nikolaevna se en­cuentran motivos morales y sociales, como los problemas de la prostitución y de la resistencia al mal. En este último punto, Garšin no comprende todavía a Tolstoi: si llega el enemigo y mata a mujeres y niños, ¿no han de armarse los guerreros y destruirlo? Así piensa un personaje de la novela; pero la misma insistencia con que el autor vuelve sobre este problema mues­tra en él una lucha interna que sólo en los últimos tiempos de su vida (v. Señal) será superada.

G. Kraisky