[Principies of Biology]. Tratado filosófico, en dos volúmenes, de Herbert Spencer (1820-1903), segundo de la gran obra sobre la teoría de la evolución (v. Primeros principios, Principios de psicología, Principios de sociología y Principios de ética), publicado en 1864-67.
En él se trata de demostrar que la vida es el resultado de una incesante adaptación de las relaciones internas y externas. La constante producción de cambios astronómicos, geológicos y meteorológicos determina una serie de causas modificadoras a las que los organismos están expuestos en cada momento. A esto se añaden las fuerzas orgánicas por las que las plantas y los animales se encuentran entre una red de complicadas relaciones recíprocas, de tal modo que a la variación de cada especie sigue el cambio de las condiciones vitales de todas las demás. Naturalmente, a estos factores externos, inorgánicos y orgánicos, corresponden los factores internos. Si la materia orgánica no fuese capaz de seguir, con modificaciones interiores, los cambios de las relaciones externas, las transformaciones operadas por las fuerzas externas provocarían la descomposición.
A su vez, todo cambio de las condiciones externas, destruyendo el equilibrio interno de los organismos, le obliga a tomar una nueva estructura, y así, cada vez en mayor escala, consiguen adquirir los organismos la capacidad de reaccionar ante las variaciones de los ambientes. Por sustentar tales principios, hubo quien consideró a Spencer como mero discípulo de Darwin; pero si el pensamiento de este último ha llenado una laguna en la filosofía spenceriana, también es cierto que siete años antes de publicarse el Origen de las especies (v.), de Darwin, Spencer había establecido las bases del problema, con el artículo «The development hypothesis» [«Hipótesis de evolución»]. La convicción spenceriana sobre la verdad de la teoría evolucionista no procede de vía directa, sino indirecta: llega a esta afirmación por hallar inconcebible la tesis opuesta. También antes que Darwin creyó que todas las actuales formas vivas se han desarrollado por vía natural, partiendo de formas vivas anteriores y más simples.
M. Maggi

