Marcos De Obregón (Vida del escudero), Vicente Martínez Espinel

Novela picaresca del poeta y no­velista rondeño Vicente Martínez Espinel (1550-1624), publicada en el año 1618. Re­coge uno de los motivos del Lazarillo de Tormes (v.), describiendo la vida pobre y azarosa de los escuderos. El relato tiene un decidido valor autobiográfico. Marcos de Obregón (v.) narra en primer término su vida, pero dejando para otra ocasión el hablar de su juventud, se ocupa de sus años de madurez y precisamente del momento en que se pone al servicio del doctor Sagredo y de su caprichosa mujer doña Mergelina. Para intentar dulcificar el carácter de esta última, se esfuerza Marcos en darle buenos consejos, sin llegar con ello a nin­gún resultado favorable, porque la esposa del médico se enamora de un amigo de Marcos, barbero y tañedor de guitarra, obli­gando al pobre escudero a servirles de al­cahuete. Abandonada Salamanca y la casa del doctor, reemprende Marcos su vida errante, y habiéndose refugiado en una capilla durante un furioso temporal, cuenta a un ermitaño su existencia anterior. En­gaños, burlas, robos, riñas, miserias y aven­turas galantes de estudiantes, arrieros, gi­tanos y soldados son la materia corriente de la juventud de Marcos, que viene des­arrollándose en este relato: cuando se pro­pone sustraerse a estas aventuras, va al encuentro de mayores peligros.

Cuando re­gresa a Salamanca se dedica al galanteo y acaba siendo arrojado al canal de un mo­lino. Entra durante algún tiempo al servi­cio del conde de Lemos, pero pronto vuel­ve a su vida de pícaro. Marcha a Las Na­vas y en el curso de una extraña aventura le arrojan a un pozo. Después de haber escapado en una primera ocasión de los corsarios argelinos, Marcos es hecho pri­sionero por un español renegado, y tras­ladado a Argel. La hija de su patrón en­ferma de amor por él, si bien Marcos logra curarla con misteriosas palabras. A conti­nuación intenta convertir a la enamorada, más una vieja esclava denuncia sus ocultos amores. Finalmente, obtiene la libertad co­mo premio por haber denunciado un hurto del virrey. Cuando el galeón le devuelve a su patria es asaltado por una galera genovesa y el capitán le confunde con un re­negado y le maltrata, hasta que llegado a Génova queda en libertad Marcos merced a dos ilustres personajes de la ciudad. Co­mienzan entonces las aventuras italianas de nuestro pícaro: Alejandría, Pavía, Milán, Venecia, son las etapas sucesivas de su pe­regrinar. Cae en las garras de unos ladro­nes, pero se libra embaucando a los guar­dianes; durante uno de sus viajes oye la confidencia del protagonista de una trá­gica historia de adulterio y logra que éste perdone a la mujer.

Después de haber hecho fracasar un intento de fraude de una cortesana veneciana, retorna a España, donde le esperan nuevas aventuras: una vez más le encarcelan, y mientras duerme un fanfarrón le corta la mitad del bigote. Cuando sale de la prisión logra liberar a una joven turca y a su hermano, prisione­ros’ de un bergantín español, y en el mu­chacho reconoce al hijo de su amo arge­lino. Marcos continúa sus viajes y nos cuenta sus últimas empresas. Encuentra en una peligrosa situación al viejo doctor Sagredo, quien le cuenta cómo después de una azarosa expedición al estrecho de Magalla­nes había perdido a su esposa. Los dos, el escudero y el amo, se embarcan para América y caen en una isla habitada por gigantes, de los cuales les liberta un paje que, en definitiva resulta que es, nada me­nos, que doña Mergelina rediviva.

La no­vela es, al menos en parte, una autobiogra­fía novelada del propio Espinel, y está es­crita amablemente, sin divagaciones mora­listas y sin ulterior análisis, en un estilo conseguido por ocurrencias y movimiento. De todos modos, los valores estéticos y es­tilísticos de la novela picaresca se pierden frente a la representación objetiva de la realidad en sus aspectos prácticos y utili­tarios sin la aureola del sentimiento, y se anulan en la aventura, cediendo a la ex­posición discursiva y a la técnica narrativa. La Historia de Gil Blas de Santillana re­pite, aunque con variaciones, muchas de las aventuras de la novela de Espinel, si bien es calumniosa la acusación hecha por Voltaire en el sentido de que Lesage se había limitado a traducir, sin más, el Mar­cos de Obregón.

A. R. Ferrarin

La Vida de Marcos de Obregón, novela en gran parte autobiográfica, llega hoy a nos­otros algo así como un libro de memorias de la juventud de Espinel, escrito hacia el fin de sus días, cuando el autor reflexionaba sobre su pasado. Su lectura nos informa de sus hechos, aficiones e ideas, y desde un principio nos pone en contacto muy di­recto con el espíritu del autor. Este hecho, al mismo tiempo que representa una gran novedad en el género picaresco, tan poco inclinado a expansiones subjetivas, es de capital importancia para el biógrafo que desee penetrar en el pensamiento de Es­pinel. (Gili Gaya)