Heroína de una leyenda beocia muy antigua. Conocida ya, bajo el nombre de Epicasta, por Homero, que alude a ella en la Odisea (v.), fue luego introducida en el grandioso tipo de leyendas de ambiente tebano que abarcaban la historia de tres generaciones de la familia real y cuyo principal héroe era Edipo (v.). Entre las varias versiones de la leyenda del rey Layo y de Yocasta, su esposa, los trágicos griegos fijaron definitivamente la que sirve de argumento al Edipo Rey (v. Edipo), de Sófocles.
En esta tragedia, Edipo, rey de Tebas y marido de Yocasta, descubre ser culpable de parricidio y de incesto. Yocasta, en esta revelación no participa al principio más que limitadamente del dolor tremendo de su hijo, y su conducta es más bien indiferente. Sófocles hizo de ella una incrédula, escéptica ante las manifestaciones de la voluntad divina, según ciertas tendencias culturales que empezaban a consolidarse en la época en que el Edipo Rey fue representado. A continuación, en la tragedia, una vez totalmente manifiesta la verdad, Yocasta desaparece definitivamente y sólo por referencia nos enteramos de que se ha ahorcado. La leyenda de Edipo y de su familia, que interesó ya a Esquilo, además de a Sófocles, fue interpretada de nuevo por Eurípides, que renovó el personaje de Yocasta, dejándola con vida para hacerla asistir al combate mortal entre sus hijos Eteocles y Polinice (v.), fruto de su unión con Edipo.
En Las fenicias (v.), Yocasta intenta conciliar a aquéllos y luego, después de su muerte, se suicida sobre sus cadáveres. Según estos poetas, los hijos de Edipo y Yocasta eran Eteocles, Polinice, Antígona (v.) e Ismene; otros autores, empero, para atenuar el horror de la terrible leyenda, imaginaron que el rey Edipo se casó en segundas nupcias y que de éstas nacieron sus hijos.
F. Codino

