Uno de los principales protagonistas de la famosa novela china San Kuo Chih Yen I (v.), de Lo Pên (siglo XIV). Es un personaje histórico que vivió en los últimos tiempos de la dinastía Han (202 a. de C.-220 d. de C.) y fue ministro de Estado del emperador Hsien, que pronto se convirtió en una simple marioneta en sus manos, en las cuales supo concentrar poco a poco la totalidad del poder efectivo.
Tsao Ts’ao tenía, por lo demás, cualidades de jefe. Buen capitán, político astuto e inspirado literato (de él se conservan excelentes poesías), pero ambicioso y sin escrúpulos, contribuyó a la caída de la dinastía y fundó uno de los «tres reinos» que la siguieron: el de Wei, del que su hijo, Tsao P’ei, fue el primer emperador. La novela le sitúa en su verdadero lugar, subrayando sus capacidades políticas y militares a la vez que su gran hipocresía y su brutal ausencia de escrúpulos, que han hecho de su nombre, en el lenguaje cotidiano de su país, un sinónimo de politicastro malintencionado. Era capaz de acoger a un enemigo con tal efusión de afecto que le convertía en amigo entusiasta, pero también sabía dar muerte sin pestañear a un fiel colaborador, si ello podía servir para desvanecer las sospechas de los demás.
También era capaz de hablar como un perfecto confucionista, y aun de obrar según las normas de la moral de Confucio, a pesar de que, en lo íntimo de su corazón, era enemigo jurado de esta doctrina. Por lo demás, su desmesurada ambición fue castigada por el resultado final de sus empresas, ya que, tras tantas luchas contra hábiles y poderosos enemigos, tuvo que resignarse a gobernar sobre un tercio de China, y no sobre el país entero.
S. Lokwang

