[Mlle. de Maupin]. Protagonista de la novela de su nombre (v.) de Théophile Gautier (1811-1872) „ es la mujer que quiere vivir una experiencia masculina — motivo de moda en la época de George Sand—, y que para ello se viste de hombre y, como un hombre, monta a caballo, bebe y busca aventuras.
Pero la femineidad permanece constantemente en ella y durante toda la novela parece que tengamos constantemente ante los ojos a esa graciosa y equívoca adolescente con su alegre sonrisa y su sutil morbosidad, con su ambigua sensualidad sin prejuicios. En el fondo, contiene elementos de drama y de tragedia; pero su personalidad consiste en la forma peculiar como esos elementos se superan aun antes de aparecer como tales. Madeleine de Maupin siente el descontento y las inquietudes de su época. Pero lo que en el Romanticismo era indefinida búsqueda, en ella es sólo consciente curiosidad; y la forma en que esa curiosidad pretende satisfacerse no es la de la tragedia pasional, sino la de la elegancia decorativa y la de la belleza pura.
Así Madeleine logra considerarse desde fuera, sin aceptar ningún rasgo suyo que no pueda ser también aprobado por los criterios de una estética a la vez intelectual y sensual: fórmula peligrosa y que, más tarde, desembocará igualmente en la tragedia, arrastrando a los incautos decadentes que le llevarán hasta el extremo, pero que, en ella, tiene su más feliz traducción por obra y gracia de una dote intrínseca y muy femenina: su alegría. Porque Madeleine de Maupin, aparte sus premisas estetizantes y sus vínculos con una escuela literaria, es ante todo alegría: ingenua y temeraria alegría, pero tan íntimamente unida con su carácter, y tan necesaria a sí misma, que no hay que temer desilusiones ni lamentos, antes, por el contrario, será capaz de purificar y sanear todo lo enfermizo y equívoco que la rodea, transformando en fresca lozanía todos los temas de una decadencia. U. Déttore

