Señor Antonio

[Padrón ’Ntoni]. Per­sonaje de Los Malasangre (v.), de Gio­vanni Verga (1840-1922). En la parroquia de Trezza, pueblecito de la costa siciliana cer­ca de Catania, Padrón ’Ntoni estaba ins­crito con el nombre de Antonio Toscano; pero desde que los Toscano «eran tan nu­merosos como los guijarros en el viejo camino de Trezza», todo el mundo los co­nocía por el apodo de Malasangre [Malavoglia].

’Ntoni es el dueño de la casa, la casa del Nespolo, y el patrón de una barca, la «Providencia», que se dedica al pequeño cabotaje entre Catania y las costas calabresas. Como buen aldeano, tiene la cos­tumbre de hablar por medio de proverbios y frases hechas: de este modo mete baza en las conversaciones, alecciona a sus hijos y nietos y juzga del bien y del mal y de las personas y de las cosas de su pequeño mundo; pero la agudeza y la gravedad que se entremezclan en sus juicios y pareceres no manifiestan la menor pedantería. Padrón ’Ntoni no es una figura pintoresca de re­lato toscano; sus proverbios son la norma y la moral de su vida, y ésta es seria, fiel al deber, al honor de la familia y a las antiguas leyes del hogar doméstico.

Éstas son en realidad su verdadera religión; y su familia está dispuesta como los dedos de la mano: «el dedo gordo debe hacer de dedo gordo, y el dedo pequeño de dedo pequeño». Padrón ’Ntoni es, como dice él, «el dedo gordo», es decir, el que manda y nadie puede desobedecerle. Cuando su nie­to ’Ntoni lo hará, traicionará también la religión del hogar y la ley del deber y del honor, y terminará en la cárcel, de donde no podrá volver a buscar cobijo en la casa donde nació. La suerte no le favorece; so­brevienen otros desastres, y cuando su otro nieto Alessi, al cabo de poco, se halla en condiciones de cumplir la palabra del abue­lo, Padrón ’Ntoni enferma y muere en el hospital, sonriendo a aquella esperanza que había sido el trabajo de toda su vida.

Es un vencido, según la fórmula abstracta que Verga aplicó al mundo moral y social de sus personajes y que, aunque recuerda de lejos la distinción manzoniana entre ven­cedores y vencidos, deriva más bien de los esquemas ideológicos del naturalismo fran­cés, aunque sin mezclarse a lo concreto de sus representaciones. Padrón ’Ntoni es un vencido que se mantiene fiel a la religión de la familia y a las leyes no escritas de la honradez y del honor; ante el destino adverso no cede, porque no sabría conce­bir un modo de vivir distinto de aquel en que se hunden sus raíces. Esa fidelidad le sostiene y le permite superar calamidades y miserias, como una laboriosa hormiga destinada a trabajar hasta el fin para re­construir el hormiguero que el ciego juego del destino arruinó.

G. T. Rosa