Una más íntima interpretación de esta figura es la de Giacomo Leopardi (1798- 1837) en su último canto de Safo (v.). La Safo de Leopardi es una figura atormentada, totalmente presa de un estremecido amor por la Naturaleza y empujada a la desesperación por la negativa con que la propia Naturaleza responde a aquel amor.
Es por lo tanto una Safo muy alejada de los esquemas habituales: sobre ella actúa fuertemente la poética fantasía del escritor, embebida ahora en evidentes disposiciones románticas. Y la oposición Safo- Naturaleza no es sino una alegoría del romántico caso de una dulce alma aprisionada en un cuerpo desgraciado — a esta desgracia se refiere la negativa de la Naturaleza—, que fácilmente puede comprenderse si se piensa en la vida del poeta y en algunas confesiones suyas, que nos permiten ver en la obra a que aludimos un implícito desahogo de orden íntimo y autobiográfico.
Es imposible ir más lejos y buscar inciertos trazos de una imagen psicológica y sentimental — tanto más confusos cuanto más fuerte es la sospecha de un inconsciente autorretrato — a propósito de esta Safo leopardiana, cuya autonomía, por muy dispuestos que nos hallemos a admitir la provisionalidad de semejante búsqueda en el campo de la lírica, resulta demasiado comprometida ante su patético cotejo con la realidad del autor.
F. Giannessi

