Sadko

Principal héroe del ciclo de Novgorod en la poesía épica rusa. Para com­prender su figura, hay que recordar que en los dos centros políticos y culturales de Kiev y de Novgorod, surgidos casi con­temporáneamente (siglos X-XI), la vida se había desarrollado de un modo muy dis­tinto.

Mientras en Kiev se logró reforzar el poder del príncipe, en Novgorod había adquirido importancia la «Vece» o asam­blea popular, y mientras Kiev llegó a convertirse en un centro de vida cultural, Novgorod se había enriquecido con el co­mercio, especialmente con los extranjeros. Los «bogatyri» (héroes) de Kiev se distin­guen por su lealtad a la patria, los de Nov­gorod por su afán de riquezas; y si, como ocurre con Sadko, se arrepienten, es para salvar su alma. Sadko, llamado «bogatyjost» (huésped rico), llega a Novgorod pro­cedente del Volga y es originariamente un hombre pobre que anda en busca de for­tuna, sin más riqueza que su guzla, con cuyas notas se distrae en las riberas del lago limen. Sobre el origen de la riqueza de Sadko existen varias versiones, todas ellas más o menos fantásticas; sea como fuere, Sadko llega a ser tan rico que se jacta de poder comprar en tres días todas las mercancías de Novgorod. La fanfarro­nada termina de distintos modos según los cantares.

En uno de ellos se narra que Sadko, designado como víctima humana para calmar una tempestad, baja al fondo del mar y se convierte en músico de la corte del rey Mar hasta que San Nicolás le salva. Las variantes de la bilina de Sadko son numerosas, y es difícil esta­blecer sus fuentes. El elemento más anti­guo debe buscarse en un cantar relativo a un Sadko o Sotko, recordado en la cró­nica correspondiente al año 1167 como fun­dador’ de la iglesia de los Santos Boris y Glieb, en Novgorod. También hay que te­ner presente sus vínculos con la poesía de otros países, como por ejemplo con el an­tiguo «román» francés Tristan le Léonois, cuyo héroe se llama Sadok (probablemente derivado, como el nombre de Sadko, de la poesía popular hebraica, ya que en he­breo «Tsadok» significa «el justo»), y en algunos relatos fineses y estonianos. Las aventuras de Sadko según la bilina rusa constituyen el argumento de la ópera de su nombre (v.) de Rimsky-Korsakov.

E. Lo Gatto