Es el adversario de Rāma (v.) en el poema indio Rāmāyaṇa (v.). De monstruosa figura, posee diez cabezas, veinte brazos y cuatro piernas.
Para hacerse inmune frente a los hombres y a los dioses ha practicado durante diez mil años las más duras penitencias, ofreciendo al final de cada milenio una de sus cabezas al dios Brahmā; y estaba a punto de ofrecer la décima, cuando el dios le concedió lo que deseaba. Obtenido aquel don, Rāvaṇa se convierte en un tirano feroz, torturador de todos los seres y vencedor de todos los reyes de la tierra; pero Kārttikeya (v.) le derrota a su vez y le captura, cuando ataca su reino. En esa ocasión había intentado la escalada del monte Kailāsa, pero fue rechazado por el dios Śiva (v.). que lo había también encerrado en una prisión.
Durante mil años suplica a Śiva con tan altas voces, que merece el nombre de Rāvaṇa, esto es, «el atronador», y finalmente es liberado. Rapta a Sītā (v.), esposa de Rāma, y por ello muere a manos de éste, Rāvaṇa es un digno adversario de Rāma y está dotado de las cualidades opuestas. En su carácter es notable, al lado del aspecto monstruoso, el aspecto ascético; pero su ascesis no tiene por finalidad la consecución de la virtud, sino que se propone adquirir poderes cada vez mayores y más eficaces para obrar el mal.
A. M. Pizzagalli

