Qaragöz

[literalmente «ojo negro»]. Es el personaje más importante y más típico del rudimentario teatro popular turco llamado «de las sombras», teatro de origen oriental, hoy casi desaparecido.

El encar­gado de la representación (semejante, aun­que con otra técnica, a la de nuestros polichinelas), hace mover tras una pantalla iluminada las figuras de los personajes y acompaña sus movimientos con un diálogo improvisado sobre una elemental trama es­tablecida de antemano. Se trata de repre­sentaciones generalmente farsescas, en las cuales figuran los motivos habituales del teatro popular: enredos de amor, sustitu­ciones, caricaturas de tipos regionales con sus particularidades dialectales, juegos de palabras y sátiras del mundo contemporá­neo. Qaragoz desempeña siempre el papel del ingenuo un poco tonto, pero en el fon­do honrado, y suelen acompañarle otros personajes como su inseparable Hággi cIvad.

Estos tipos, parientes de las marionetas y polichinelas, no han salido jamás de la téc­nica primitiva del «teatro de las sombras», para convertirse en personajes de carne y hueso, ya que los turcos, cuando han que­rido escribir para el teatro (hace poco más de medio siglo), se han limitado a traducir, adaptar o imitar el teatro occidental. Sin embargo, algo del espíritu del teatro de las sombras se ha transmitido a las mo­dernas comedias y farsas populares turcas.

E. Rossi