Pelirrojo

[Rosso Malpelo]. Personaje del relato de su nombre, de Giovanni Verga (1840-1922), que figura en la serie Vida de los campos (v.). Es una de las figuras más intensamente expresivas que jamás haya creado el arte de su autor, y sin duda la de más relieve de todo el libro.

Es un muchacho torvo y pendenciero, hijo de un minero que muere trágicamente bajo un desprendimiento de tierras, como él morirá a su vez perdido al explorar por sí solo una peligrosa galería. La aventura, esque­matizada, es breve, y sus episodios más consistentes están apenas esbozados en sus posibles consecuencias psicológicas y sentimentales. Rosso Malpelo no tiene vida interna: desde la primera a la última pá­gina es siempre una misma criatura, endu­recida desde un principio en su aparente negación de todo sentimiento humano. Sin embargo, lejos de organizarse según la ro­mántica fórmula de «un alma noble en un cuerpo repugnante», la figura de Malpelo tiene sus razones poéticas en el implícito y disimulado fondo de humanidad en que se apoya.

Para comprender exactamente sus^ dimensiones habría que traducir las imágenes que nos lo presentan a un discurso del que se eliminaran sus huraños pudores y recatos: tendríamos la sorpresa de ver a un Malpelo aparentemente opues­to al que creemos conocer, obsesionado por el perdido afecto de su padre, compadecido del Rana, su compañero lisiado que muere tísico, y tal vez sumido en una inconfe­sable nostalgia de ciertas dulzuras fami­liares. Si con una figura tan escasa en tér­minos idílicos se coteja la verdadera, la de las páginas de Verga, se ven más cla­ras las razones artísticas de la insistencia con que nos es presentado en su huraña actitud: «Sabiendo que era ‘de mal pelo’, se esforzaba en serlo lo más que podía».

Se trata, en suma, de un voluntario ahon­dar en la crueldad, propio de quien aspira a vengar la malignidad de su suerte. Éste nos parece ser el nudo de su psicología: tanto más complejo cuanto menos visible, que da por resultado la más trágica figura de «vencido» — y, ahora, de vencido que desaparece — que Verga describió jamás.

F. Giannessi