Bajo este nombre y en una transformación cómica, Aristófanes (450-385 a. C.), en sus Caballeros (v.), representa a Cleón, hombre de Estado ateniense que hacia los treinta años de edad ocupó un lugar sobresaliente como adversario de Pericles.
Representante del partido democrático, Cleón es el blanco de los dardos de Aristófanes, el cual le convierte en un tipo cómico de demagogo, semejante al que ya Cratino y otros comediógrafos habían llevado a la escena. Paflagón es el demagogo vulgar de humilde origen, desgarro plebeyo e interesada charlatanería con vistas a explotar al pueblo. Aristófanes quiso acentuar ese carácter de trivial mercader de vanas palabras contraponiéndolo a un adversario más rudo e ignorante que él, en una especie de concurso de insultos, mentiras y promesas para convencer al viejo Demos (v.).
La figura de Cleón es estática como todos los personajes de los Caballeros: su fuerza cómica se agota en una molesta e insistente repetición de vulgares denuestos en medio de los cuales se agita atónito y desconcertado el anciano Demos. Incluso el estilo cómico de que se sirve Cleón representa un punto muerto en la técnica aristofanesca, tendente a liberarse de los convencionales y toscos trucos de sus predecesores. Abundan en efecto las largas tiradas de insultos, las palabras compuestas extravagantes, las sátiras ditirámbicas y los juegos de palabras: esto es, los medios expresivos más comunes y repetidos de la técnica cómica de todos los tiempos.
Por ello Cleón, como en general todos los personajes de la comedia a que pertenece, merece mejor el nombre de marioneta o monigote.
P. Pucci

