[Nataša]. Personaje de la novela Guerra y Paz (v.) de León Tolstoi (Lev Nikolaevič Tolstoj, 1828-1910). Así como el príncipe Andrés (v.) y Pierre Bezuchov (v.) pueden considerarse los dos protagonistas masculinos de la novela, Natacha es sin duda la protagonista femenina.
Para comprender su personalidad, como para comprender la de Pierre frente a Andrés, puede ser útil considerarla en contraste con otra figura femenina: la de la hermana de éste, María Bolkonskaia. En la misma medida en que María, sumisa y abnegada, se halla «fuera de este mundo», Natacha pertenece a él. María, que no es bella ni graciosa ni posee ninguna cualidad brillante, produce una profunda impresión de alta belleza espiritual y nos hace pensar en la Lisa Michailovna Kalitina (v.) de Nido de nobles (v.), mientras Natacha es, ante todo, bella, graciosa y, a consecuencia de su fuerza vital, está, dotada de brillantes cualidades.
Los ideales de obediencia, humildad y renuncia de María no se han hecho para ella; por el contrario, Natacha cree en sus propias fuerzas y en el goce del vivir, que, lejos de plantearle problemas abstractos, que su inteligencia no sabría resolver, le brindan intereses concretos, como el de comprender el carácter ajeno, para los cuales se necesita penetración y sensibilidad. El destino, sin embargo, la castiga no permitiéndole darse cuenta de la nulidad de Anatolio; pero este castigo, que llega a su colmo con la muerte de Andrés y la comprensión del error cometido, hace que Natacha, fascinadora por sus cualidades exteriores, su gracia y su vitalidad, nos revele también sus cualidades interiores, por las cuales un sentimiento sincero y los más nobles impulsos corresponden a su aparente ligereza y a su amor por los goces de la vida.
Es característico el episodio en que la familia Rostov abandona Moscú, asediada por los franceses, y Natacha insiste para que se descarguen los carros y en lugar de los equipajes se transporten los heridos rusos. La profundidad de sus sentimientos se revela al fin en la reanudación de su vida junto a Pierre y en su abnegada entrega a la familia. Natacha fue una de las criaturas preferidas de Tolstoi y es a la vez la más atractiva y la más inteligible de su Guerra y Paz; pero, sobre todo en la primera parte de la obra, es la más viva representante de aquel misterio de la infancia que el Romanticismo había intentado en vano cantar líricamente sin falsearlo. Su única hermana es quizá la Pisana (v.) de las Confesiones de un italiano, de Nievo.
E. Lo Gatto

