Típico personaje hindú, cuyas aventuras hallamos distintamente expuestas en numerosas obras de aquella literatura.
Este interesante personaje, en cuyo fondo debe reconocerse a una persona que realmente existió — y a quien, entre otras cosas, debería atribuirse la composición de un Kāmasāstra (v. Kāmasūtra) —, es el exponente de la astucia: maestro de magia, de teoría y práctica del robo y del arte de amar, gran jugador y libertino, es un verdadero diablo por su inteligente versatilidad y por sus inagotables recursos. Mūladeva tiene una esposa prudente y un hijo más astuto y agudo que él.
Sostiene frecuentes relaciones con los diablos, e incluso una vez él es quien debe decidir un pleito entre dos de aquéllos, sentenciando cuál de los dos posee la más bella de dos mujeres igualmente horribles. Entre las singulares enseñanzas de semejante pícaro figura la hipocresía y, de un modo especial, la hipocresía religiosa, la cual tiene su demonio legendario en Dambha o Hipocresía personificada, representado como un santón que masculla oraciones con el rosario entre los dedos, pero con la falsedad y la doblez en el corazón. Müladeva es la típica encarnación de la hipocresía disfrazada de mil modos.
Hipócritas y disimuladores son los personajes cortesanos y los altos funcionarios; pero el disimulo ha arraigado también entre otras categorías, sometiendo a su imperio a ascetas, médicos, siervos, comerciantes, actores, etc. Estas son las enseñanzas de Mūladeva, el cual aparece no pocas veces como expositor de sus singulares doctrinas y como pedagogo. Los principales textos que nos dan noticia de este personaje pertenecen al género narrativo y entre ellos cabe citar el Kathāsaritsāgara (v.), la Vetālapañcavirnśatikā (v.), la Sukasaptati (v.), el Kalāvilāsa (v.).
M. Vallauri

