Protagonista del breve poema de su nombre (v.) de Antonio Fogazzaro (1842-1911). Es el tipo de la enamorada pudorosa, dulce, aparentemente fría, pero íntimamente encendida por un amor que la consume. Miranda se confiesa por entero en la parte del poema titulada «El libro de Miranda», que es su diario íntimo.
Es una criatura que, si por una parte ofrece las exquisiteces psicofísicas de la decadencia, por el otro justifica, con su espiritualidad, la afirmación de que su palidez es hasta cierto punto la evanescente palidez de los sueños. Enferma del corazón, desequilibrada en su sistema nervioso, su organismo no es capaz de superar el sufrimiento espiritual causado por el abandono de Enrico, por quien se había creído amada. Según Vossler, Miranda es «de aquella romántica y mítica raza de las Asra, que cuando aman mueren».
F. Neri

