Máximo y Mauricio

[Max y Moritz]. Héroes del relato Máximo y Mauricio, una historia de muchachos en siete travesuras (v.), obra en verso de Wilhelm Busch (1832-1908), son dos pilletes que han di­vertido extraordinariamente al público ale­mán de las últimas generaciones, a pe­sar de que no hay en ellos nada que atrai­ga la simpatía.

No son excesivamente in­teligentes : sus burlas figuran entre las más comunes practicadas por los golfos de todos los países. Feos y aun asquerosos, a la vez que crueles, no poseen ninguno de los rasgos garbosos de un Pinocho (v.) ni la generosa bondad de un Tom Sawyer (v.), ni la patética miseria de Pelo de Zanahoria (v.), ni tampoco ninguno de aquellos vivos atisbos que nos permiten adivinar lo más recóndito del alma infan­til, con todas sus insospechadas posibi­lidades de goce y sufrimiento.

Max y Moritz pescan con un anzuelo las gallinas de la vecina, le roban los pollos que está co­cinando en el asador, llenan de cucara­chas la colcha de su tío y llevan a cabo otras proezas semejantes, sin que en ellas se revele nada de su alma, por lo de­más muy rudimentaria. Y como sus burlas son de pequeños malvados, su final es atroz; de modo que, en resumidas cuentas, los dos pilletes, que deberían hacernos reír, sólo nos causan una macabra impre­sión de repugnancia. Sólo queda el en­canto de su iconografía, o sean las mue­cas, máscaras y gestos de ambos diablillos en los dibujos que acompañan al relato y que, justo es reconocerlo, no carecen de estilo.

B. Allason