Manú

Personaje legendario indio. La tradición autóctona distingue catorce Manú o progenitores y rectores de la humanidad, quienes se suceden y detentan el poder en cada Uno de los catorce larguísimos pe­ríodos de la vida del mundo.

El primer Manú fue Svūyambhuva, o sea el «nacido de Svayambhū» (que es quien existe por sí mismo, es decir, Brahmā, v., el dios crea­dor); a él se atribuye tradicionalmente el famoso Mānavadharmaśāstra (v.). El Ma­nú de la era actual es el séptimo, y se llama Vaivasvata, o sea el «nacido del Sol». Es el protagonista de la célebre leyenda india del Diluvio narrada, con algunas va­riaciones, en el Satapathabrāhmaṇa (v.), en el Mahābhārata (v.) y en diversos Purāṇa (v.). Una mañana, mientras Manú se la­vaba en el agua que a tal objeto le ha­bía sido llevada, he aquí que fue a parar a sus manos un pececito, el cual predijóle que, si le conservaba la vida, llegaría un día en que habría de prestarle su ayuda para escapar de un diluvio que exterminaría a todos los seres vivientes.

Siguiendo las instrucciones del pez, Manú lo puso pri­meramente en un vaso, luego — al aumen­tar aquél de tamaño — en un hoyo exca­vado a propósito, y, finalmente, desapare­cida toda posibilidad de que los peces ma­yores le atacaran, lo devolvió al mar. Posteriormente, en el año predicho por el pez, construyó una embarcación; cuando se desencadenó el diluvio entró en ella, y, atando un cabo al cuerno del pez, fue transportado hacia el monte septentrional. Allí, Manú ancló su nave a un árbol, des­embarcó y fue bajando por la pendiente de la montaña a medida que descendían las aguas; sin embargo, no encontró rastro al­guno de seres vivos..

Manú, único super­viviente, ofreció entonces un sacrificio para que se le concediera descendencia, y, del holocausto, surgió un ser femenino llamado Ida, que fue madre de los vivientes. Esta leyenda de Manú y del diluvio, conocidísima en la India e interesante por sus puntos de contacto con el relato bíblico, se remonta, probablemente, a una antigua fuente semítica.

M. Vallauri