Personaje del Orlando enamorado (v.) de Boyardo (1441-1494) y del Orlando furioso (v.) de Ariosto (1474- 1533). Hijo de Agricán (v.) y rey de Tartaria, dotado de fuerza sobrehumana y de extraordinario valor, abandona muy joven su reino para dirigirse a Occidente a vengar a su padre, muerto por Orlando (v. Roldán); no lleva consigo armas ni caballo, por cuanto quiere ganárselo todo con su valor, pero llega a la fuente «del hada, y allí, tras dificilísimas pruebas, conquista las armas de Héctor (v.), a excepción de Durindana, que es ahora la espada de Orlando, y, juntamente con Gradasso (v.), ya cautivo del hada, marcha a Francia.
Aquí la narración del Orlando enamorado queda interrumpida; sin embargo, esta primera y admirable aventura del joven rey, llegado del Extremo Oriente con la aureola de la gloria de su padre y de las hazañas por él ya realizadas, y que tan milagrosamente se apodera de las armas, es suficiente para convertirle en una de las figuras más fascinadoras de la gran leyenda que es el poema de Boyardo. En el Orlando furioso, este ambiente fantástico desaparece; sin embargo, la figura de Mandricardo sigue manteniendo, como característica propia, un ímpetu jamás disminuido que la lleva a través de las filas cristianas y sarracenas a provocar reyertas y luchas hasta que muere a manos de Ruggiero (v.), y acaba así su rápida y deslumbrante carrera.
Primer episodio de su gran aventura es la conquista de Doralice (V.), la prometida de Rodomonte (v.), de la que se enamora en cuanto la ve, y a la cual hace suya tras haber derrotado a su escolta; sigue luego el encuentro con Orlando y el duelo interrumpido casualmente, y, una vez éste ha enloquecido y abandonado las armas, la contienda con el desgraciado Zerbino (V.), que las ha reunido en un trofeo con la inscripción «Armadura del paladín Orlando» y quisiera impedir que el sarraceno se apoderase de la espada para él sagrada. Mandricardo, empero, no tiene escrúpulos: empuña Durindana y deja mortalmente herido a Zerbino; poco después lucha con Rodomonte, a cuya novia ha raptado.
Luego, llegado al campo de Agramante (v.), pasa a ser protagonista de las contiendas suscitadas por la Discordia. Sostiene todavía cuatro duelos con Rodomonte, Ruggiero, Marfisa (v.) y Gradasso, y, luego que el primero de éstos ha tenido que soportar la elección de Doralice, que ha preferido el nuevo amante a su prometido, se aleja del campo y, ante los ojos de todos los sarracenos, se enfrenta con Ruggiero en una épica lucha, para caer finalmente, dejando tras sí la memoria de sus grandes éxitos, de sus golpes terribles y de su ruidoso nombre («Llamábase el feroz Mandricardo»).
M. Fubini

