Maccus

Figura que, junto con Bucco (v.), Pappus (v.) y Dossennus (v.), es una de las máscaras de las Atelanas (v.); su cometido consistía en hacer reír a los es­pectadores.

Su nombre parece indicar un tipo pobre de espíritu (como lo prueba el vocablo «maccu», del dialecto sardo, que equivale a tonto o cabeza de tonto), víc­tima de su propia necedad y de la as­tucia ajena. Tal tipo correspondía, poco más o menos, al «stupidus» o «calvus» de los mimos, con la diferencia de que su papel no era, como en éste, infamante (cual ocurre, por lo general, en todas las máscaras de las atelanas); según parece, la palabra «maccus» indicaba no sólo el personaje propiamente dicho, sino, de un modo específico, su modo de ser; así, por lo menos, se deduce de una inscripción: Lucio Anneo, hijo de Marco Longino, «maccus» (no faltó incluso quien quiso ha­cer derivar de tal nombre el «prenomen» de Plauto, Maccio).

Sabemos que este «mimus albus» era glotón y perezoso, insolente e irónico; agitábase continuamente y habla­ba piando como un polluelo, de donde el nombre de «pullus gallinaceus», que, jun­to con sus caracteres físicos (su gran nariz picuda, su joroba y su barriga), ha hecho que se le considerase como uno de los progenitores directos de Polichinela (v.) (el otro sería Bucco). Esto es cuanto ha podido conocerse concretamente acerca de esta máscara; ni siquiera los títulos de algunas atelanas que han llegado hasta nos­otros nos han permitido pensar cuál fuera su papel concreto: Maccus soldado y Mac­cus doncellita son intitulaciones que re­cuerdan muy de cerca las de ciertos espectáculos de títeres.

J. Cazzaniga