Lavinia

Personaje de la Eneida (v.) de Virgilio (70-19 a. de C.). Catón (234- 149 a. de C.).. en los Orígenes (v.), relataba (según Servio) que Eneas (v.), llegado a Italia, casó con Lavinia, hija del rey La­tino (v.), y que Turno (v.), soberano de los rútulos a quien aquélla había estado prometida anteriormente, declaró la guerra (ayudado por Mecencio, v.) a Latino y Eneas.

Muertos Latino y Turno en la lucha, más tarde Eneas, y, finalmente, Mecencio, Lavinia, para librarse de las iras de su hijastro Ascanio (v.), busca refugio en un bosque, junto al pastor Tirro, y allí da a luz a Silvio. Al final, Ascanio, cuya acti­tud le había enajenado el afecto del pue­blo, se reconcilia con su madrastra, le cede la soberanía de la ciudad de Lavinio, y funda para sí Alba; posteriormente, muer­to sin sucesión, deja también ésta a su hermanastro Silvio.

Con Catón concuerdan sustancialmente otras fuentes, en particu­lar Dionisio de Halicarnaso; en cambio, Livio y algunos otros tienen a Lavinia no por madrastra, sino por madre de Ascanio, y, en consecuencia, desconocen los detalles de la persecución y la huida a los bos­ques, de acuerdo con una tradición de los Anales (v.) de Ennio que se alejaba de la «catoniana». El relato de Virgilio se limita, como es natural, a los hechos que preceden al matrimonio con Eneas; sin embargo, a pesar de la gran participación indirecta de Lavinia, en los episodios de los últimos li­bros ésta aparece sólo de un modo’ muy marginal.

En el libro VI se anuncia que de ella nacerá Silvio; en el VII, un oráculo le destina un esposo extranjero, y, median­te un prodigio, la presenta como causa de una gran guerra: su padre, efectivamente, la ofrece en matrimonio a Eneas, lo cual provoca, por voluntad de Juno, la contien­da con Turno. El libro XI nos muestra a Lavinia junto a su madre, que, con las es­posas latinas, lleva ofrendas a Palas; en el XII asiste al último coloquio entre Ama­ta (v.) y Turno, y, finalmente, es la pri­mera en llegar junto a la madre suicida.

Antes del duelo decisivo con Turno, Eneas anuncia que, en el caso de obtener él la victoria y casarse con Lavinia, ésta dará el nombre a una nueva ciudad, Lavinio. Este último detalle etiológico sufre, en las fuentes, algunas variaciones; Dionisio de Halicarnaso cuenta que, según ciertos mi­tólogos griegos, la Lavinia que dio nombre a la ciudad parece haber sido una hija del rey de Délos (llamada igual que la hija de Latino), la cual, dotada de ciencia profética, había acompañado a Eneas a Italia, y había muerto luego durante la fundación de Lavinio.

En épocas posteriores, la figura de Lavinia (la mujer disputada) siguió siendo también popular, y durante la Edad Media atrajo, como Dido (v.) (la mujer abandonada), a los trovadores, que gusta­ban de disfrazar en forma novelesca las leyendas clásicas, cuyos elementos senti­mentales ponían de relieve, haciendo de paso ostentación de su conocimiento de estas y otras narraciones de fondo amoroso.

A. Ronconi