Latino

[Latinus]. Héroe epónimo del pueblo latino; las fuentes le pre­sentan como rey de los aborígenes o de los latinos; en un pasaje interpolado, posible­mente hacia el siglo VI a. de C., en la Teogonia (v.) de Hesíodo (Teogonia, 1.011) aparece como hijo de Ulises (v.) y de Circe (v.) y señor de los tirrenos, o sea de los etruscos, mientras que en la tradición ro­mana el rey tirreno es Turno (v.); en rea­lidad, en el.

Lacio sometido al influjo etrusco no siempre se distinguió entre uno y otro pueblo. Los historiadores griegos le hacen ya figurar en la historia de Roma: así, para Timeo, Eneas (v.) es yerno de Latino y padre de Rómulo y Remo; y para Calías, Latino es hijo de Telémaco (v.) y a su vez yerno de Eneas y padre de los dos gemelos. Sea como fuere, a través de él la leyenda de Eneas se enlaza con la de Ulises (como acontece también en Licofrón).

La ascen­dencia inmediata de Rómulo refleja un es­tadio arcaico de la leyenda, que desconoce todavía la serie intermedia de los reyes albanos. La tradición que supone a Latino suegro de Eneas se halla también recogida por Catón (v. Lavinia y Amata), el cual, en sus Orígenes (v.), narraba que Turno, a quien Lavinia había sido ya prometida, hizo la guerra a la vez a Latino y a Eneas. En otra versión atribuida al mismo Catón, Latino y Turno son, por el contrario, alia­dos contra los agresores troyanos y no se menciona ninguna promesa de matrimonio (v. Turno).

Livio (I, 1) recoge y une las dos versiones: mientras las dos estirpes la­tina y troyana estaban a punto de llegar a las manos a consecuencia de las devasta­ciones troyanas, Latino pide una entrevista al caudillo extranjero y, al enterarse de que se trata de Eneas, enviado por los dioses para fundar una ciudad, hace las paces con él y le concede en matrimonio a su hija. Turno entonces ataca a aboríge­nes y troyanos, que juntos forman el pueblo latino. También en Virgilio (70-19 a. de C.) la guerra estalla a causa de Lavinia: en la Eneida (v.), como en una de las dos ver­siones catonianas, Latino y Turno son alia­dos, pero el primero se ve arrastrado a pesar suyo a la guerra contra Eneas.

In­capaz de elegir entre la paz y la guerra, no quiere someterse a los acontecimientos que le dominan, y es Juno quien abre las puertas de la guerra cuando él se niega a hacerla, y, mientras el pueblo latino combate contra la voluntad de su rey, éste permanece al margen, sin participar en la guerra, para no violar voluntariamente la promesa que hiciera a Eneas, aunque se reprocha su propia deslealtad y falta de energía. Aun así, conserva su dignidad de rey, y a veces su carácter de aliado, para convocar un consejo de guerra y proponer la paz: quien se opone a ella es Turno. Latino es la imagen dolorosa de quien se­cunda a los hados de los que es víctima, y su papel en la guerra es puramente pasivo, como el de Príamo (v.) en la Ilíada (v.).

A. Ronconi