La Lozana Andaluza

Personaje de la novela dialogada de este nombre (v.) de Francisco Delicado (siglo XVI), prototipo de la prostituta en la literatura española, como la Celestina (v.) lo es de la alcahueta.

Sin embargo, y a pesar de la escrupulosidad anagráfica del autor, la Lozana Andaluza tiene un aire renacentista e italiano; aun­que la opinión de Menéndez Pelayo sosten­ga todo lo contrario, parece influida por las bellas cortesanas del Aretino (v. Diálogos) y partícipe de los festines de la Nanna, de la Pippa y de la Antonia. Italianizante es también la novelesca manera de enfocar la obra. Muchacha animosa y alocada, Aldonza, que por su belleza será llamada Lozana, abandona a su familia para seguir a un mercader italiano que la lleva al Levante.

Pero el padre de éste llama a su hijo a Marsella y, mediante una estrata­gema, hace que le encierren en la cárcel, se apodera luego de la mujer, la despoja de todo y la entrega a un marinero para que la arroje al mar. Éste, compadecido, la deja en la playa y la Lozana se va a Roma para sacar partido de su belleza. Así, la vemos en sus andanzas por la Roma del siglo XVI, halagada por nobles y prelados, siempre a punto de valerse de su versátil habilidad, comadrona o enfermera, especu­ladora y oportunista. No se da un instante de reposo, y de su boca de mujer sagaz y experimentada fluyen continuamente insul­tos, palabras corteses, amenazadoras, agra­dables o astutamente indiferentes.

Mezcla­da con judíos, portugueses, romanos, flo­rentinos, genoveses o catalanes, sabe sacar de todos ellos provecho y ganancia, y se mueve en este ambiente agitado y tumul­tuoso con un cinismo y una espontaneidad que saben ya a aventura picaresca.

F. Díaz-Plaja