Knickerbocker

Personaje creado por el escritor americano Washington Irving (1783-1857), que le atribuye la paternidad de la heroicocómica Historia de Nueva York de Knickerbocker (v.) y de otras obras menores entre las cuales figura el relato de Rip Van Winkle (v.) que trata de los primeros colonos holandeses de la región donde actualmente se halla el Estado de Nueva York.

Dietrich Knickerbocker es un anciano hidalgo, vivaz y excéntrico, cuyo arcaico atuendo se adapta a maravilla a su efusiva afición por la historia y las leyendas antiguas de su país originario. Permanece casi todo el día encerrado en su estancia leyendo y escribiendo entre un montón de libros y de papeles, o deambula por la ciudad, escuchando las noticias y husmean­do todo cuanto sucede. Una mañana des­aparece, pero deja en su habitación el ma­nuscrito de la historia de Nueva York.

El éxito de su obra, publicada mientras él ha estado ausente en busca de leyendas, le permite pasar el resto de su vida sa­tisfaciendo su nostalgia de los años pasados y su afán de reconstruir la imagen de és­tos. La figura y el nombre de Knickerboc­ker no tardaron en hacerse muy populares en América y en Inglaterra y se dio su nombre a una escuela de escritores de Nueva York, a una revista literaria, a un buque de vapor, a una línea de coches automóviles, a un determinado tipo de pan­talones y a todo género de empresas co­merciales, hasta acabar designando a los habitantes de un Nueva York del siglo pa­sado, ahora legendario, que los modernos neoyorquinos evocan a menudo con una nostalgia comparable a la del propio Knic­kerbocker.

Más recientemente, su figura se ha identificado con el tipo del excéntrico amable, aficionado a los libros y a las artes y se ha convertido, a los ojos del público, en una especie de segundo «personaje» no menos real que aquel a quien transparente­mente reviste con su máscara y que por sí mismo podría caracterizarse por la as­tucia práctica, el fracaso intelectual o la desintegración moral. Knickerbocker cuenta menos como figura que como primitiva personificación del esfuerzo por hallar en la tierra nativa las fuentes de una litera­tura americana nacional y responde a la creciente convicción de que los americanos han de poder hallar en su propio país, sin buscarlos en el extranjero, escritos y leyendas y tradiciones populares que puedan nutrir a la imaginación literaria.

S. Geist