Jonathan

Personaje de la comedia La disputa, del escritor americano Royall Tyler (1757-1826), representada con gran éxito en 1787. Jonathan es el padre del tipo de yan­qui perpetuado por el teatro, y con el tiem­po su nombre llegó a ser equivalente a la figura regional del campesino de Nueva Inglaterra que le sirvió de modelo.

En la comedia es el servidor del héroe de ésta, coronel Manly, cuya sencilla y franca dig­nidad americana se contrapone a la frivo­lidad y doblez de las maneras importadas de Europa. Señor y criado son, en efecto, dos variaciones sobre un tema único, que es aún, sobre todo en el cine, uno de los mayores temas de la expresión americana: la superioridad de la inocencia sobre la ex­periencia, de lo natural sobre lo artificial, de lo sencillo sobre lo artificioso y de lo puro sobre lo corrompido.

Nada podría ser más característicamente americano que la representación por parte de Tyler de este tema en su forma «seria», en cuanto certeza moral que exige respeto, y a la vez en su variante cómica, en cuanto a caricatura que releva al respecto de toda solemnidad moral. «Yo soy un americano yanqui de pura sangre, hijo de la libertad», declara Jonathan: es decir, es un alma sencilla do­tada de un sólido sentido común y de una astucia natural. Sólidamente sostenido por sus huesos de puritano de Nueva Inglaterra, Jonathan puede prescindir de la educación convencional y de todas las formalidades sociales.

Su alto cuerpo rudo y enjuto tra­duce lo anguloso de su espíritu: no puede soportar nada que no sea funcional, nada decorativo; desconfía del «placer»; atávicas luchas con el Diablo (v.) le hacen ver con suspicacia los refinamientos sociales. Su aplomo y su rapidez intelectual salvaguar­dan la virgen integridad de su soledad mo­ral: virginidad, integridad y soledad son como la Tierra, el Aire y el Agua de su vida ética; el Fuego es un residuo de fervor teológico. Este «yanqui de pura sangre» — que ha sido llamado Ebenezer y Abner y Ethan (v. Ethan Frome) y Silas (v. Silas Lapham), no menos que Jonathan — fue más conocido por sus acciones que por la com­pleja estructura moral de éstas, y el tér­mino de «yanqui» se empleó para designar ciertas máscaras rituales — el hábil vende­dor ambulante, el astuto mercader, el cam­pesino filosóficamente burlón, el adivino de aldea — asumidas por el hombre de la calle, más bien que la entidad moral originaria.

Jonathan fue un descendiente colateral del «Yankee Doodle» de la Revolución, del cual descendía directamente el «hermano Jona­than»; y «hermano Jonathan» fue el nom­bre genérico que designó al ciudadano de Nueva Inglaterra antes de convertirse en designación genérica de América y de los americanos. La familia tuvo un carácter co­mún, que se transmitió después al Tío Sam (v.). Gran parte de la fisonomía social ame­ricana y algunos de los más íntimos rasgos espirituales de los americanos modernos tie­nen sus prototipos en esta familia de figuras casi mitológicas.

S. Geist