Jonatás

[Yěhōnāthān = Dios dio]. Per­sonaje bíblico del Libro de Samuel (v. Re­yes). Hijo de Saúl (v.) y hermano de Micol (v.), después que David (v.) hubo dado muerte al gigante Goliat (v.), «se unió al alma de aquél» y le amó siempre como si fuera su propia alma.

Este amor iluminó la breve vida de Jonatás, que transcurre entre la trágica locura de su padre y las conti­nuas amenazas de los filisteos, a cuyas ma­nos acabarán por sucumbir él, sus hermanos y el rey en un solo día sobre el monte Gelboé. La amistad con David perseguido, la vida de campamento y la muerte. Jonatás, con la sencillez de los muchachos, se halla siempre bajo la sombra de la muerte: cuan­do penetra solo en el castillo enemigo y hace una matanza de incircuncisos; cuando, ignorando la prohibición real, come duran­te la batalla la miel que cubre el país de Gabaa y se expone con inmutable serenidad a la pena de muerte: «Sí, con la punta del bastón que tenía en la mano he probado un poco de miel. Aquí estoy, moriré».

Pero cuando morirá verdaderamente quedará co­mo sumergido por el mal del gran pecador que fue su padre y por la sombra de Sa­muel (v.) que surge del sepulcro y dice a Saúl: «Mañana tú y tus hijos estaréis conmigo», y caerá en silencio, en la cum­bre del monte. Los cadáveres de los prín­cipes fueron colgados de las murallas de los filisteos hasta que los israelitas los res­cataron, los quemaron y enterraron sus huesos bajo el tamarisco de Jabes. La fi­gura de Jonatás, graciosa y fuerte, resurge todavía sobre tanta ruina; desde su des­tierro David llora a la víctima de los decretos de Dios, caída en una maldición no dirigida contra él: «Mi dolor es por ti, hermano mío Jonatás; para mí eras dul­císimo y tu amor por mí era más mara­villoso que el amor de una mujer».

P. De Benedetti