[Jaume I]. Es el Conquistador, el monarca representativo de la plenitud de la Corona de Aragón en el siglo XIII, nació en Montpellier en 1208 y muerto en Valencia en 1276.
Su nacimiento, del matrimonio de Pedro II el Católico y María de Montpellier, fué novelado por los relatos juglarescos, que se incorporarían a las crónicas. Al evocar el duelo de Valencia cuando se conoció la noticia del fallecimiento del Conquistador (27 de julio de 1276), el cronista Ramón Muntaner escribió: «…e els dols e els plors e els plants e els crits comentaren per tota la ciutat». El especialista más competente sobre el reinado del gran monarca Jaime I, F. Soldevila, admite la autenticidad del Llibre deis Feits del rei en Jacme (v. Crónica de Jaime I). «Sólo el mismo rey o quien le hubiese seguido muy de cerca — el secretario, el escribano o cualquiera que redactase la crónica bajo el dictado o las indicaciones del Conquistador — podía haber dado las precisiones del Llibre e, incluso, haber incurrido en las vacilaciones o confusiones que en él pueden comprobarse».
Los trovadores provenzales y lenguadocianos fueron por lo general adversos al Conquistador, a causa de su política ultrapirenaica — abandono del Midi a San Luis de Francia por el tratado de Corbeil de 1258 —. Pero una vez muerto Jaime, los trovadores Mateo de Quercy y Guillem de Cervera no vacilaron en dedicarle sentidos elogios fúnebres. He aquí el de Guillem de Cervera: «Si per tristor, per dol ne per cossir / ne per dolor nulls hom de dol moria… / que de servir era reis e d’honor / reis francs que a tots se fazia grazir, / reis piados, reis de pretz obezir, / reis de mercé. Oimai, en com viuria!» Estos elogios iniciales se perpetuarían en lo sucesivo, en particular en la historiografía de los siglos XVI y XVII — Bernardino Gómez Miedes, Turnamira de Soto, Tomic, Carbonell, Vician^ Beuter, Zurita, Diago, Escolano—. En cambio, en la literatura el recuerdo es menos vigoroso.
Destaquemos, no obstante, los versos de Lope de Vega en la Arcadia (v.): «De los moros la arrogancia / sujeta a mis plantas vi: / tres reinas tienen por mí / Portugal, Castilla y Francia. / Gané a Mallorca y Valencia; / ganara la Casa Santa, / si el tiempo, con furia tanta, / no me hiciera resistencia». / Los poetas de la Renaixenga catalana han cantado las gestas de Jaime I. Veamos algunos ejemplos. Jacint Verdaguer en su poema Don Jaume a Sant Jeroni — «Quin pedestal per l’estátua, / peí gegant quin mirador» —; Ángel Guimerá en el poema Poblet — «És la térra catalana, / que el gran rei va trepitjar; / és l’aire que el pitomplia, / del Pirineu: el Montsant»—; Joan Maragall, en L’estimada de don Jaume— «Don Jaume té una estimada, / que ben jove el va emprendar, / Testimada de Don Jaume, / una térra sobre el mar»—; Josep Carner en su lírico coloquio entre Carlomagno y el Conquistador — «L’un és blanc com les congestes, / l’altre ros com el matí» —.
J. Reglá

