Es la Astarté (’Aštart) de los fenicios y la Astarot (’Aštāroth) del Antiguo Testamento: una de las más importantes figuras divinas del panteón sumerio, babilónico y asirio, y uno de los más destacados y bien caracterizados personajes que aparecen en varios textos religiosos de la antigua Mesopotamia.
Los autores nos presentan a Istar como diosa del amor y de la guerra, que sabe ser misericordiosa y benigna con sus fieles, especialmente cuando éstos le dirigen las alabanzas que constituyen el argumento de uno de los más famosos himnos de la literatura babilónica; este texto se remonta al período clásico de la mencionada literatura, o sea a la época de la primera dinastía, alrededor del año 2000 a. de C. Pero el carácter de la diosa es otro en un episodio de la Epopeya de Gilgamesh (v.), en el que se la describe como divinidad del amor lascivo y coma prostituta de los dioses y aun de los hombres, que no vacila a veces en unirse con los animales.
En la mencionada Epopeya, Istar censura, después del Diluvio Universal, al dios Enlil (v.) por haber destruido la humanidad. En el Mito de Tamūz (v.), en cambio, aparece como esposa fiel que desciende a los infiernos para rescatar a su marido y volverle a la tierra. Y en algún otro texto se hace constar que personifica al planeta Venus.
G. Furlani

