Hagen

[Lat. med. Hagano; nórd. ant. Hógni; medio alemán Hagene]. Personaje de las leyendas heroicas germánicas. En la forma más antigua hasta hoy conservada de la leyenda de Brunilda (v.) y de la de los burgundios, representada por los más an­tiguos cantos de los Edda (v.), sobre Sigfrido (v.) y sobre Atila (v.), Hagen es un personaje secundario en comparación con Brunilda y con Gutnar (v. Gunter).

Pru­dente y valeroso, se opone a la muerte de Sigurd (Sigfrido), exigida por Brunilda, del mismo modo que desaconseja el viaje al país de los hunos. Sin embargo, no rehúye su responsabilidad en la primera, y soporta con heroico ánimo que los hunos le arranquen en vida el corazón (Canto de Atila [Atlakvidha]). Hay que decir además, que Hagen no pertenece intrínsecamente a la estirpe de los gibicungos (pues su nombre no empieza con g); y si una tradición le supone hermanastro de Gunter (hijo de un elfo y de la reina como vemos también en la Saga de Teodorico, v.), otra (que prevalecerá en el cantar de Los Nibelun­gos, v.) lo presenta sencillamente como uno de los jefes del séquito.

Hagen pasó a ocu­par un papel importante más tarde, cuando un poeta alteró profundamente la composición de los relatos nibelúngicos, atribu­yéndole la muerte de Sigfrido y convirtién­dole así en el antagonista de Crimilda y presentando el exterminio de los burgun­dios como la venganza de aquel primer crimen, venganza que, en primer lugar,- debía recaer sobre Hagen. Luego de la fu­sión de la leyenda de Brunilda con la de los burgundios, pasaron a ocupar el centro de la acción, en lugar de aquélla y Gut­nar, Hagen y Crimilda.

Esta innovación se halla en la noruega Saga de Teodorico, la cual refleja en ello, al parecer, un poema austríaco perdido, compuesto algo después de la mitad del siglo XII (la llamada Äl­tere Nibelungennot), el cual a su vez siguió en sus líneas generales, según se cree, un viejo poema bayuvárico que se remonta tal vez al siglo VIII.

Esta tradición narrativa desembocó más tarde (1200-1205) en el can­tar de Los Nibelungos alemán, originario, a su vez de Austria o de Baviera. En este cantar, Hagen promete a su reina Brunilda el castigo de la ofensa que ésta recibiera de Crimilda, haciendo de él una cuestión de principio y de honor; maquina y lleva a cabo la muerte de Sigfrido, de la que se hace responsable; se apodera, robándolo a Crimilda, del tesoro de los nibelungos; se opone a las bodas de Crimilda con Atila; aconseja el viaje, con armas y en gran nú­mero, a la corte del rey huno; se niega a ponerse de pie cuando pasa Crimilda, y aún la desafía ostentando sobre sus rodi­llas a Balmung, la espada de Sigfrido, y afirmando en tono provocativo haber sido el matador de aquél; decapita a Ortlieb, el joven hijo de Atila y de Crimilda, y vencido y hecho prisionero por Teodorico (v.), se niega a revelar a Crimilda dónde se halla el tesoro que le arrebató.

En este cantar, repleto de elementos tradicionales, no siempre bien fundidos entre sí y a me­nudo inútiles, Hagen es tal vez el personaje más coherente. Vasallo fiel, quiere el honor y el poder de sus señores, y para defender aquel honor y acrecentar aquel poder no conoce reparos, escrúpulos ni obstáculos. Con decidido afán de dominio y de fuerza es a la vez experto y prudente, calculador y maquiavélico; domina todos sus actos y prevé su alcance y sus consecuencias. Es el único entre los burgundios que no se hace ilusiones respecto al espíritu de ven­ganza de Crimilda; y es también el único que después de haber comprobado la vera­cidad de la profecía de las ondinas (Nibelungos, w. 1533 y sigs.), conoce el destino de los Nibelungos.

Esta certidumbre del futuro confiere una notable coherencia y una sombría grandeza a su actuación en la corte de los hunos. Sabe que Crimilda es su implacable enemiga, y está decidido a luchar hasta el fin por la vida y por la muerte, sin^ miedo a los golpes. El hecho de que él, último de los burgundios, muera finalmente a manos de Crimilda y por me­dio de aquella misma espada que había pertenecido a Sigfrido, es perfectamente coherente con la acción. Quien mató a Sigfrido no podía razonablemente morir de otro modo. Hagen aparece también en la leyenda de Gualterio (Walthario, v.). Exis­te además otro Hagen, personaje de la le­yenda de Hilde (v.), sobre la cual se apoya el cantar de Gudrun (v. y véase Gudrun). Esta leyenda se centra alrededor del tema de la mujer raptada. Hagen, padre de Hil­de, persigue al raptor, y en la antigua ver­sión probablemente perecían ambos.

En la Gudrun que ha llegado hasta nosotros, en cambio, Hagen, herido, y el raptor Hetel se reconcilian. En este cantar existe ade­más una especie de preludio en el que se recoge un tema oriental. Hagen, hijo del rey de Irlanda, ha sido robado en su infancia por un grifo; se encuentra con tres muchachas raptadas a su vez por la fabu­losa ave y, después de dar muerte a ésta y a su prole, se casa con una de aquéllas, Hilde de India, de la cual tiene una hija, a la que se impone asimismo el nombre de Hilde.

V. Santoli