Gierzelez o Gierzelez Aliya

Es el más famoso héroe de los cantos populares de los mahometanos de Bosnia. Su figura his­tórica es objeto de hipótesis y controver­sias. Los^ bosníacos y los serbios cristianos le suponían hijo de madre serbia y de pa­dre griego, y hermano del voivoda serbio Miguel Angelovich.

Pero en 1932 se descu­brieron unos fragmentos de la obra Ghazevat-N ame-I-Ali Beg Michal Oghiu, del historiador turco Mahomet Effendi Suzi Celebiya (m. alrededor de 1524), que demues­tra los orígenes turcos de aquel héroe, nacido probablemente en 1425 y muerto en 1503. Según el historiador turco, Gierzelez no fue un soldado, sino un derviche con­sagrado al ^misticismo. Otros autores identi­fican a Giérzelez con el primer gobernador del «sandjak» de Smederovo, que se distin­guió en las luchas contra los húngaros y contra los serbios. En todo caso, los cantos mahometanos celebran en él al caballero errante de Bosnia en lucha con Marcos Kralievich (v.) y otros campeones de la época. Un modesto mausoleo del héroe en Gerzovo (Bosnia) atrae todavía hoy, el día de San Elías, a los bosníacos a las carreras de caballos, en las que los jóvenes jinetes compiten en destreza.

Según los cantos po­pulares, Gierzelez, criado por las «vile» (ninfas o hadas), venció a Marcos Kralie­vich, cortó la cabeza a Juan Hunyadi (el Sibinjanin Janko de los cantos serbios), sal­vó la vida al sultán Bayaceto, a quien los jenízaros pretendían asesinar, fue un gran aventurero y poseyó un harén envidiado por todos, ya que no tenía igual en toda Asia. Cuando los turcos ocuparon Budapest, se dice que el turcobosníaco Gierzelez Aliya se arrojó montado a caballo al Danubio, en honor al sultán, desde una colina de Budim que lleva el nombre de Gierzelez. Según otra versión, fue decapitado por Buk Jaichanin (o sea natural de Jaice, en Bosnia), mientras estaba orando, la víspera del Bairam. El motivo había sido que el héroe rechazó la mano de la hermana de Buk.

Pero Gierzelez tuvo todavía fuerzas para recoger su cabeza y llevarla hasta Gerzovo, donde quería ser sepultado. En la literatura moderna, el héroe mahometa­no fue celebrado con bellísimos versos por el poeta montenegrino príncipe Pedro II, Petrovich Niegos, en la Guirnalda de la montaña, y por Ivo Andric, en el humo­rístico Viaje de Gierzelez Aliya, enamorado de una bella veneciana. Su culto subsiste todavía entre los jóvenes de las sociedades deportivas de Sarajevo, Tuzla y otros lu­gares de Bosnia, que llevan el nombre de Gierzelez Aliya.

U. Urbani