Galaor

[Galehault, Galeotto]. Persona­je de varias novelas del Ciclo bretón (v., y v. Lanzarote), es uno de los tipos más complejos y logrados de la literatura caba­lleresca medieval.

Galaor, señor de las Islas lejanas, es un predestinado: nace para ser el amigo por excelencia, el «vasallo» hasta la total entrega. Le sería posible afianzarse como guerrero independiente: su fuerza, valor y generosidad no son igualadas por caballero alguno; sin embargo, su corazón es demasiado grande para él solo: rebosa necesariamente, y se vuelca en la vida de los demás.

Tal es, por otra parte, su suerte: destinado a un breve paso por el mundo caballeresco, habrá de agotarse en la amistad hacia su compañero Lanza- rote (v.), y desaparecer luego misteriosa­mente junto con sus castillos, cual le fuera anunciado ya previamente. Su entrega ra­yaría en lo ridículo si no la sostuviera con una dignidad profunda y generosa que le convierte en una figura excepcional; él es quien favorece, como repite la alusión de Dante, los amores de Lanzarote y Ginebra (v.). Y, con todo, ninguno de tantos per­sonajes del Ciclo bretón permanece tan netamente individualizado ni tan íntima­mente solitario.

Precisamente por cuanto vive para los otros y de los otros, Ga­laor parece desempeñar una misión pro­pia y seguir una trayectoria particular en la que los demás no pueden inmiscuirse, suspendida en un ciclo superior e inalcan­zable. Hay en él un silencio que a nadie es dado violar: lo absurdo de su sumisión al compañero, de su espontánea renuncia a sí mismo y de su final predestinado nos lo presentan como un elegido, iniciado de forma natural en lo que hay de mágico en la absoluta generosidad.

U. Déttore