Felipe de Carrizales

Protagonista de la novela El celoso extremeño (v.), de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616). El personaje forma parte de un claro con­vencionalismo novelístico, cuya temática más aparente se resume en una vida disi­pada y viciosa a la que trata de poner un límite primeramente con la riqueza alcan­zada en el lejano Perú, y luego mediante un hogar tanto más celosamente defendido cuanto menos sólida ha sido su edificación, fundada en la ilusión y el egoísmo.

Hijo de padres nobles, Carrizales ha derrochado bienes y riquezas en diversas partes de Es­paña, Italia y Flandes; finalmente, a los 48 años, cuando los demás hombres están ya concluyendo su vida, se ve obligado a probar fortuna en América, de donde re­gresa al cabo de veinte años, colmado de oro y de canas. Con tan fabulosas premisas se introduce el personaje en la novela, en la que pronto va adquiriendo rasgos que oscilarán desde lo grotesco a lo trágico, toda vez que se casa con una muchacha muy joven, y, con la ilusión de poder con­trarrestar la diferencia de edades con su oro y otros recursos, hace construir una casa que es una verdadera fortaleza y en­cierra en ella a Leonor para que juegue con muñecas «y otras niñerías».

Sin em­bargo, de nada habrán de servir llaves, rejas y muros; al despertar una noche el viejo del sueño que le produce un fuerte somnífero, halla a Leonor en brazos de un petimetre que, con la ayuda de una guita­rra, ha conseguido sobornar al negro de guardia, a las esclavas y a la vieja dueña a cuya custodia, pagada a elevado precio, se hallaba confiada la esposa. Con todo, el desengaño de Carrizales, tratado por el au­tor con un humorismo propio de Boccaccio en su célebre entremés El viejo celoso (v. Ocho comedias…, etc.), aparece envuelto en una luz de compasión que, tras la más­cara del marido engañado, nos muestra los rasgos dolorosos de una criatura huma­na.

Descubierta la infidelidad, no trata de vengarse ni maldice para acabar perdonan­do, contento y burlado, sino que reconoce que la culpa estaba de su parte y muere tras haber favorecido a los mismos que le han engañado.

C. Capasso