Divinidad femenina del hinduismo. Es la consorte de Siva (v.), conocida bajo otras denominaciones, las más frecuentes de las cuales son las de Devī o Mahādevī (la gran diosa), Umā, que representa la belleza, y Pārvatī (la hija del monte Himālaya).
Según una doctrina ampliamente difundida en el hinduismo, que reconoce a las principales divinidades masculinas una energía activa personificada en sus consortes, Durgā es la «sakti» (energía activa) de Siva. Hállanse leyendas y relatos acerca de las distintas manifestaciones de Durgā en textos como el Mahābhārata (v.), el Ramāyāna (v.) y los Purāna (v.). Inicialmente aparece como hija de Dakşa, desposada con Siva, y es Satī (la esposa virtuosa) que, irritada por la afrenta que su padre ha hecho a su esposo, se arroja al fuego.
Satī renace después como hija de Himālaya (Himálaya) y de la apsara (v.) Menā, y toma el nombre de Pārvatī o Umā (la belleza). Kāma (v.), dios del amor, enviado por los dioses a interrumpir la severa penitencia en que Siva está sumido desde la muerte de Satī, logra despertar en él una ardiente pasión por Umā, hasta el punto de desposarse con ella y engendrar en ella dos famosos hijos, Skanda (v.) y Ganeśa.
Mientras bajo las apariencias de Pārvatī y de Umā, la sakti de Siva se manifiesta como una amable divinidad femenina dotada de todas las virtudes, bajo el aspecto de Durgā (la inaccesible), Candī (la feroz), Kālī (la negra) o Bhairavī (ia terrible), es una divinidad combativa, cruel y tremenda. En esta segunda figuración divina, la consorte de Siva es objeto de un culto cruel, con sacrificios sangrientos. En algunas representaciones tiene diez brazos y lleva armas en casi todas sus manos, aunque es más frecuente la representación de Durgā con sólo cuatro brazos y montada en un león.
M. VallauriE

