Personaje del drama en verso Don Juan Tenorio (v. Don Juan), del poeta José Zorrilla (1817-1893). La figura de dos Luis Mejía es una de las novedades más importantes introducidas por Zorrilla al volver a tratar el personaje creado por Tirso de Molina (1584-1648).Zorrilla, frente a don Juan (v.) ha puesto un segundo don Juan: don Luis Mejía, que a veces parece su imitador, otras su rival, y otras se significa como un «antihéroe». En el primer acto, su papel es un alarde de rivalidad en la aventura. Don Juan le gana, pero la historia de don Luis es también una historia de escándalos y conquistas.
Al narrar sus fechorías, don Luis se jacta de haber asaltado el palacio episcopal de Gante: «¡Qué noche! Por el decoro / de la Pascua, el buen obispo / bajó a presidir el coro, / y aún de alegría me crispo / al recordar su tesoro. / Todo cayó en poder nuestro; / mas mi capitán, avaro, / puso mi parte en secuestro: / reñimos, fui yo más diestro, / y le crucé sin reparo…» Don Luis es el bandolero, como Enrico (v.) de El condenado por desconfiado (v.). Pero don Luis Mejía aparece también como el «antihéroe». Es la cabeza loca propensa a un arreglo matrimonial aburguesado. Don Luis estaba destinado a converso burgués si don Juan no le burlara su doña Ana de Pantoja, puesta a una carta.
Luis Mejía no pierde como un simple tahúr, no se conforma con el juego, y lleno de celos y despecho corre a la muerte que alcanzará en la punta de la espada de su rival. La generación modernista desarrollará la posibilidad melancólica del antagonista de don Juan Tenorio en el Don Luis Mejía (v.) de Eduardo Marquina (1879-1946) y Hernández Catá (1885-1940). El vencido don Luis se transforma, de antiguo antagonista eliminado, en protagonista de un «donjuanismo» de vida interior.

