Dion Anthony-Billy Brown.

Son los nombres de los protagonistas — o del protagonista — del drama de Eugene Gladstone O’Neill (1888-1953) El gran dios Brown (v. Teatro de O’Neill).

Dion Anthony re­presenta al artista frustrado, al hombre de sensibilidad delicada, cuya vida está re­pleta de sentido. Él sabe que su intimidad, por su misma riqueza, no puede ser com­prendida ni compartida con nadie. Y así oculta su auténtica personalidad bajo su máscara (recurso éste caro a O’Neill y del cual en esta obra sabe sacar las máximas posibilidades). Cuando en su juventud, Margarita, su novia, le ve un día sin más­cara, experimenta ella una extraña turba­ción.

Dion se la coloca y ya no se la qui­tará nunca jamás. Pero Dion es a la vez un abúlico, un hombre dionisíaco, que se deja llevar por la vida, porque comprende su íntimo sentido y a la vez su dualidad: por esto bajo su máscara se esconde un rostro de asceta y su nombre está com­puesto por el de Dionisos y el de San An­tonio. Junto a Dion Anthony está Billy Brown, el hombre que triunfa en los ne­gocios, el hombre del éxito comercial, que al principio no usa máscara porque no tiene ninguna intimidad que esconder y sólo se la coloca cuando empieza a sufrir. Billy Brown, «el Babbitt moderno», en su medio­cridad, significa lo más opuesto a Dion An­thony: no sabe ni puede gozar de la vida y tiene que ceder Margarita a Dion; tam­poco puede alcanzar el sentido de crea­ción que posee Dion Anthony.

Y toda la obra a partir de este planteamiento no será otra cosa que un continuo aprovechamiento y absorción de la vida y cualidades de Dion Anthony por Billy Brown: primero haciendo suyo el negocio que era del padre de Dion, después beneficiándose de los planos que dibuja éste para el éxito de su empresa constructora y, finalmente, sustituyéndole junto a Margarita tras la muerte de Dion. Éste, al morir, le lega su alma y Billy se coloca la máscara del difunto y se hace pasar por él.

Pero cuando a Billy, al morir a causa de un disparo de la policía, Sibila, la prostituta, le arranca la máscara, ya no es Dion Anthony ni Billy Brown, es el Hombre, así en mayúscula. O’Neill en esta extraña doble figura ha querido represen­tar el dualismo de la personalidad, todo lo que en la nuestra procede o es propiedad de otros. Personaje de profunda compleji­dad, este doble Dion Anthony-Billy Brown expresa en toda su angustia el problema insondable del yo.