Personaje convencional de la comedia antigua, derivado de alguna figura de la crónica de la época para representar el tipo del hombre refinado hasta el afeminamiento.
Por ironía, en Los Acamenses (v.) de Aristófanes (450?- 385 a. de C.) es llamado hijo de Sibirtio, que como maestro de gimnasia que era, hubiera debido educar a su hijo para una vida ruda y viril. Aristófanes se burla de él en casi todas sus comedias, y no debemos extrañarnos de la monótona insistencia que ello representa, si pensamos que no sólo esa figura aparece en la comedia anterior a él, por ejemplo bajo el nombre de Estratón, sino que es un fácil recurso cómico que, original unas veces y otras imitado, ha formado siempre parte del bagaje de los autores de comedia.
En todo caso, es una figura de farsa y como tal le vemos en Las Tesmoforiazusas (v.) de Aristófanes, donde aparece como personaje y no sólo como blanco indirecto de las burlas de los demás. Naturalmente, su misión consiste en asegurarse del verdadero sexo de Mnesíloco (v.), que ha entrado disfrazado en la asamblea de las mujeres para defender a su pariente Eurípides (v.).
Por ello participa siempre en las aventuras de las mujeres, y los hombres acaban por acostumbrarse a considerarlo como una de aquéllas. Como es fácil comprender, su afeminamiento lo lleva a ser tenido por homosexual, prerrogativa de la que Aristófanes se burla en Las Ranas (v.) y en la Lisistrata (v.). Es uno de los muchos personajes genéricos que pueblan el mundo de la comedia, como el poeta, el sicofante, el adivino, etc., pero, a diferencia de éstos, encierra una burla directa contra algún personaje real de la época.
P. Pucci

